La
difícil situación financiera de la UNESCO por los impagos de su
principal contribuyente afecta a la Convención para la Salvaguarda
del Patrimonio Cultural Inmaterial, informaron hoy aquí responsables
de esa entidad.
Cécille Duvelle, secretaria de la Convención, dijo a
Prensa Latina que la situación es grave para toda la institución
debido al drástico recorte en el presupuesto para los próximos años,
estimado en alrededor de 22 por ciento.
Estados Unidos suspendió en 2011 sus contribuciones
a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura, en represalia por la admisión del Estado de Palestina
como miembro de pleno derecho.
Ante esta coyuntura, durante la Octava Reunión del
Comité Intergubernamental de Salvaguarda del Patrimonio Cultural
Inmaterial, en Bakú, Azerbaiyán, se pondrá sobre la mesa el delicado
tema de reducir el número de candidaturas anuales, dijo Duvelle.
En esa cita, programada del 2 al 7 de diciembre
próximo, los 24 miembros del comité también analizarán una serie de
propuestas para inscribirse a los distintos registros, entre las
cuales figuran varias de países de América Latina.
Al listado de tradiciones que necesitan una
salvaguarda urgente aspiran la Ceremonia del Paach, o del maíz, de
Guatemala; el Peregrinaje a Wirikuta, de México; y Las tradiciones y
expresiones del pueblo Rama, de Nicaragua.
Mientras, en la Lista Representativa del Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad aparecen las candidaturas de La
fiesta de Alasita, Ritual al Ikeko y a la Illa, de Bolivia; y la
Fiesta del Cirio de Nuestra Señora de Nazaret en Belén, de Brasil.
También estarán los Conocimientos, Saberes y
Rituales de la Renovación Anual del Puente Qeswachaka, de Perú; así
como la Parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire, de Venezuela.
Duvelle recordó que para lograr una inscripción en
los listados, el requisito fundamental es tratarse de expresiones
vivas, heredadas de los ancestros, tales como tradiciones orales,
artes o espectáculos, prácticas sociales, rituales y acontecimientos
festivos, entre otras.
No se trata, dijo, de una competencia de elementos
decorativos, sino del reconocimiento de prácticas que sean factores
de cohesión social, de identidad, de progreso y desarrollo, a partir
de conocimientos útiles para la comunidad.
El objetivo fundamental del trabajo de la UNESCO en
esta Convención es sensibilizar a los gobiernos, instituciones y la
sociedad civil sobre la importancia del Patrimonio Inmaterial y de
su protección, agregó Duvelle.