Al intervenir en el acto por los diez años del programa Bolsa
Familia, Rousseff destacó que la tecnología social creada para
transferir renta a los más pobres fue capaz de barrer con las
políticas clientelistas centenarias de esta nación.
"El programa Bolsa Familia va a existir en tanto exista una sola
familia pobre en el país", resaltó al recordar que esta iniciativa
sacó de la pobreza extrema a 36 millones de brasileños y beneficia a
unas 50 millones de personas.
Se trata del mayor proyecto de transferencia de rentas de Brasil
y del mundo, que concede subsidios de 70 reales (31 dólares) a las
personas de muy bajos ingresos y garantiza además su acceso a la
salud y la educación, aseveró.
Con la ejecución de Bolsa Familia se redujo en más de un 50 % la
mortalidad infantil, subrayó la mandataria.
En la ceremonia intervino además el expresidente Lula
(2003-2010), quien desestimó las críticas a este programa, el cual
calificó de todo un éxito y asegurador del desarrollo de la nación.
Lula rememoró que cuando llegó a la Presidencia de Brasil en el
2003 se propuso hacer todo lo necesario para acabar con el hambre, y
ningún otro programa ha logrado tanta inclusión social y cambió la
mentalidad de la nación como este.
Hoy somos una nación con prestigio internacional y más de 60
representaciones de otros países nos visitaron para aprender y
aplicar esta iniciativa de combatir la pobreza, enfatizó.