Entregan Premio Nacional de Física

Lino Luben Pérez

La Habana.— El Premio Nacional de Física "Manuel Francisco Gran Guilledo" fue entregado este lunes en un acto en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, anunció en esta capital Gisela Morales Casas, del Departamento de Comunicación del centro de altos estudios.

La Dra. Elena Vigil Santos recibe el Premio Nacional de Física Manuel F. Gran 2013, de manos del Dr. Augusto González, presidente de la Sociedad Cubana de Física, durante la ceremonia oficial en el Aula Magna de la Universidad de la Habana. FOTO: Abel Ernesto RUBIO ESTRADA

La Profesora de Mérito y Doctora en Ciencias Elena Vigil Santos, recibió el reconocimiento por sus más de 40 años dedicados a la formación de recursos humanos en ese campo e importantes contribuciones a su desarrollo desde el punto de vista experimental en la nación, precisó la fuente.

Vigil Santos es autora de dos monografías utilizadas como libro de texto; ha impartido varios postgrados en materiales y fuentes renovables de energía y formado a numerosos estudiantes de pregrado y postgrados en el trabajo investigativo.

Además, es relevante su contribución al desarrollo de las investigaciones y estudios relacionados con nuevos materiales, incluido la obtención del primer diodo o componente electrónico semiconductor en Cuba.

El premio fue otorgado por la Asociación Cubana de Física, fundada el 31 de octubre de 1978 para agrupar a físicos y a otros profesionales de carreras afines que trabajan en su docencia o investigación.

Manuel Francisco Gran Guilledo (1893-1962) fue profesor de física superior, ingeniero civil y arquitecto, y constituye la más prestigiosa figura de la especialidad en la Isla durante la primera mitad del siglo XX.

Particularmente influyente en la pedagogía de esas ciencias, fue su notable obra Elementos de física general y experimental (1939-1940), varias veces reeditada y muy apreciada no solo en Cuba, sino también en otros países latinoamericanos donde la empleaban en la enseñanza.

De igual forma realizó, con fines de divulgación científica para mostrar el resultado de sus estudios y meditaciones sobre sus vivencias, otros aportes notables a la bibliografía cubana, entre ellos merecen particular mención La onda luminosa (1929), Félix Varela y la ciencia (1945), y Enseñar y educar (1954). (AIN)

 

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