Congresistas estadounidenses presentarán hoy un
proyecto de ley (Ley de Libertad o The USA Freedom Act) para regular
las actividades de inteligencia de la Agencia Nacional de Seguridad
(NSA, por sus siglas en inglés).
El representante James Sensenbrenner, republicano de
Wisconsin, y autor de la controversial la Ley Patriota de 2001,
expondrá el proyecto en la Cámara baja y el senador demócrata
Patrick Leahy, de Vermont, quien preside el Comité Judicial del
Senado, lo hará en ese foro.
La iniciativa coincide con una comparecencia ante el
Comité de Inteligencia de la Cámara de dos altos funcionarios de
inteligencia, los cuales enfrentan severas críticas por
presuntamente no informar a la Casa Blanca o al Congreso sobre el
espionaje a las comunicaciones de líderes extranjeros.
James Clapper, director de Inteligencia Nacional,
que está bajo el fuego por engañar al Congreso sobre la vigilancia a
gran escala de teléfonos en el país, estará acompañado por el
general Keith Alexander, director de la NSA.
En un artículo que publica este martes el diario
digital Politico, Sensenbrenner y Leahy aseguran que pese a la
existencia de la Ley Patriota que autoriza el control de algunos
teléfonos en el país justificado por la lucha contra el terrorismo,
los controles indiscriminados de la NSA deben detenerse.
Ambos abogan por un mayor control de las acciones
que causan miles de violaciones a la privacidad y de hecho
tergiversaciones sustanciales de lo aprobado por el Congreso y los
tribunales.
Al pronunciarse por un nuevo enfoque en el trabajo
de espionaje, alertan que las acciones actuales plantean cuestiones
legales serias, un alto costo a los derechos de privacidad de los
estadounidenses, los intereses comerciales y las relaciones con la
comunidad internacional.
Si bien la Ley de Libertad terminaría el control
indiscriminado de registros telefónicos, conserva la capacidad de la
comunidad de inteligencia para recabar información de una manera más
específica, como era la intención original de la Ley Patriota,
alegan los promotores del texto.
Tanto Leahy como Sensenbrenner consideran que ahora
es el tiempo para una reforma y para una discusión significativa
sobre la protección de la privacidad y la seguridad nacional en el
siglo 21.
Esperamos que otros legisladores se unan a nuestros
esfuerzos legislativos para garantizar que estos abusos no se
repitan y que nunca más ninguna falsa disyuntiva entre libertad y
seguridad sea decidida en secreto o a puerta cerrada, puntualizaron.