La coalición gobernante en Argentina, el Frente para la Victoria
(FpV), consolidó su mandato al convertirse nuevamente en la fuerza
política más votada a nivel nacional en las elecciones legislativas
del pasado domingo, cuando alcanzó el 33 % de los votos.
Tras una década a la cabeza del mayor proceso de cambios en
Argentina durante el presente siglo, el Frente mantuvo su
legitimidad entre la mayoría de los electores del país, aunque
perdió distritos claves.
Los resultados finales le permiten a la presidenta Cristina
Fernández gobernar con el respaldo de la mayoría en ambas Cámaras
del Congreso. El FpV y sus aliados obtuvieron 132 de las 257 bancas
de la Cámara de Diputados, tres más de las 129 necesarias para
adoptar decisiones; mientras, en el Senado alcanzaron 40 puestos,
más que suficientes para lograr el quórum en un hemiciclo de 72
asientos.
Detrás del FpV se ubicaron la Unión Cívica Radical, el Partido
Socialista y UNEN. La tercera fuerza política fue el Frente
Renovador y aliados, perteneciente al llamado peronismo disidente y
simbolizado por el alcalde de la ciudad de Tigre, Sergio Massa,
quien resultó ganador en el distrito más poblado del país, Buenos
Aires
Estos comicios, los octavos ganados por el FpV en los últimos
diez años, mostraron a una oposición fragmentada y proyectaron
además el escenario político con vistas a los comicios
presidenciales del 2015, a los que la Presidenta no podrá
presentarse tras completar dos mandatos consecutivos según establece
las leyes actuales.
A pesar de que su indiscutible guía carismática estuvo ausente en
la etapa final de la campaña proselitista, la coalición logró
mantener su liderazgo y se proyectó como la principal fuerza a tener
en cuenta de cara a las elecciones generales.
El 33 % alcanzado el domingo pasado es un voto de ratificación al
proceso iniciado en el 2003 por el expresidente Néstor Kirchner y
continuado por su esposa Cristina Fernández, quienes devolvieron la
confianza a los argentinos luego de la debacle neoliberal sufrida
hasta principios del siglo.
Durante una década de Gobierno del Frente para la Victoria,
Argentina recuperó la sen-da del crecimiento, renegoció una deuda
impagable de más de 140 mil millones de dólares y reactivó su
deteriorado aparato productivo y exportador. En el plano interno,
sobresalen además la derogación de las leyes de impunidad en el
2004, que significaron el comienzo de un largo proceso judicial
contra los represores de la última dictadura (1976-1983).
El papel de la nación sudamericana en la arena internacional
también se fortaleció a partir de esa etapa. Su papel fue clave en
el derrocamiento del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y
en la construcción de mecanimos de integración como UNASUR y CELAC.
Como dijo el vicepresidente Amado Boudou el domingo tras
conocerse los primeros resultados, el voto de los argentinos por el
FpV significa una "certeza" de continuidad para los 40 millones de
ciudadanos.