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Actualizado 7:00 p.m. hora local
Restauran inmuebles y sitios patrimoniales de villa
cubana
TRINIDAD, Cuba.— La
restauración de inmuebles y sitios de elevado valor patrimonial
están entre los objetivos principales de esta centro sureña ciudad,
Patrimonio Cultural de la Humanidad, que festejará en enero próximo
500 años de fundada.
Norberto Carpio, director de la Oficina del Conservador de la
Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios, durante un recorrido
de la prensa por ese territorio destacó que desde hace varios años
se trabaja en función del medio milenio de la ciudad con un grupo de
proyectos que abarcan todas las esferas de la sociedad.
Destacó que estas actividades de rehabilitación de inmuebles
incluyen el Museo Romántico y el Palacio Iznaga, considerado un
símbolo de la ciudad, labores que deben culminar el año próximo; así
como la Casa Malibrán, futuro Centro de Documentación del
Patrimonio; y la Casa Frías, que albergará al Centro de
Interpretación de la ciudad, donde radicará la maqueta de Trinidad.
Explicó que estas labores de reanimación se han extendido a
varias calles de la localidad, ubicada a unos 360 kilómetros al
sureste de La Habana, como Rosario, Gloria y Jesús María, entre
otras, al igual que a las plazas Carrillo, Santa Ana y San Francisco
de Asís.
Agregó que a ello se une la rehabilitación de viviendas del
barrio de Las Tres Cruces -con el apoyo de la Junta de Andalucía,
España- y de los antiguos barracones de esclavos del caserío de
Manaca Iznaga, lugar donde se alzan la casa-hacienda de una de las
familias más ricas del territorio en el siglo XIX y la famosa torre,
rodeada de leyendas.
El recorrido abarcó una visita a la casa-hacienda del ingenio
azucarero Guáimaro, el cual en 1827 logró la más alta zafra del
mundo en su época y que perteneciera al rico hacendado José Mariano
Borrell y Lemus, marqués de Guáimaro, donde se realizan tareas de
restauración, que comprenden el rescate de las valiosas pinturas
murales que adornan las paredes de la mansión.
También fueron recorridas las ruinas arqueológicas de San Isidro
de los Destiladeros, antiguo ingenio que ha devenido en un centro de
investigación del proceso fabril de la caña de azúcar, lugar donde
se refuerza la estructura de la casa-hacienda y se restaura la torre
campanario de tres niveles.
El desarrollo azucarero y el esplendor alcanzado por la villa
trinitaria, declarada en 1988 por la Unesco Patrimonio Cultural de
la Humanidad, estuvo basado siglos atrás en la ignominiosa
explotación de la mano de obra esclava. (PL) |