"Esperamos que el gobierno nacional abra las puertas
para que Leyva pueda explicar en la mesa el contenido de su
iniciativa que podría jugar un papel muy importante en la actual
coyuntura", dijo París al iniciar el ciclo de conversaciones número
16 en el Palacio de Convenciones de La Habana.
El pasado lunes Leyva, un político conservador que
ha sido candidato a la presidencia colombiana y que tiene amplia
experiencia en procesos de paz anteriores, propuso un armisticio o
cese de hostilidades para que la paz no tenga reversa a pesar de las
elecciones, previstas para mayo del próximo año.
En una carta dirigida a los plenipotenciarios del
Gobierno y las FARC-EP, refirió que el cese de las hostilidades
debería tener lugar a partir del próximo 18 de noviembre, día en que
se cumple un año del inicio de los diálogos en La Habana.
Este armisticio contaría con verificación
internacional, agregó el político. Las partes negociadoras podrían
solicitar al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, que
se realice la supervisión mediante el Departamento de Operaciones de
Mantenimiento de la Paz.
Según aclaró Leyva, este armisticio no supone una
pausa en los diálogos. Por el contrario, asegura que durante el
tiempo que anteceda este cese de hostilidades, que tendría el
compromiso de firmar la paz, se trabajaría en la solución del
desminado del país y hasta en el tercer punto de la agenda de La
Habana, el relacionado con la solución al problema de las drogas
ilícitas.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) ya declararon un cese
unilateral del fuego durante los primeros dos meses de diálogo en La
Habana (entre noviembre del 2012 y enero del 2013). Además, han
insistido desde entonces en la necesidad de un alto al fuego
bilateral para negociar la paz sin el ruido de los fusiles.
El gobierno de Juan Manuel Santos, por su parte, se
ha mantenido firme en su política de negociar en La Habana al tiempo
que se recrudece la guerra en Colombia. Ha dicho que no se puede
cometer el mismo error que en procesos anteriores que, en su
opinión, fueron utilizados por las FARC-EP para fortalecerse
militarmente.
A poco más de un año de inaugurado formalmente el
actual diálogo de paz entre el Ejecutivo de Santos y la principal
guerrilla del país en Oslo, Noruega, las partes solo han alcanzado
un acuerdo parcial en el primer punto de la Agenda, el referido al
espinoso tema de la tierra.
Los últimos meses de conversaciones se han dedicado
al segundo punto, la participación política, sin que se haya llegado
todavía a acuerdos concretos.
El líder guerrillero Andrés París consideró que las
FARC-EP llegan a este nuevo ciclo con una "renovada voluntad" de
avanzar en un acuerdo de paz.
"Si la delegación del gobierno está dispuesta a
incorporar las cerca de 100 propuestas que ha hecho la guerrilla
sobre participación política, creo que podemos cerrar el punto en
este ciclo, aseguró París.
"Lo importante —añadió— es que ambas delegaciones
estamos atornillados a la mesa de diálogos".
El líder de la delegación gubernamental, el
exvicepresidente Humberto de la Calle, no hizo declaraciones a la
prensa este miércoles.