SANTIAGO DE CUBA.— Restaurar para los ciudadanos es
sentido esencial de los programas de restauración que se acometen en
La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad desde 1982, declaró aquí
la arquitecta Patricia Rodríguez, directora de ese Plan Maestro.
Así aseveró durante la conferencia ¿Restaurar para
el turismo o para el ciudadano? en el Taller Internacional Turismo y
Ciudad, recientemente realizado en esta urbe y en el que se
expusieron múltiples experiencias relacionadas con esa disyuntiva.
Afirmó Rodríguez que apuestan por el fortalecimiento
de viejas tradiciones y el surgimiento de nuevas, por un desarrollo
local endógeno, autóctono y auténtico, que eleve la capacidad para
ser interesantes desde su particularidad y atraiga cada vez más
visitantes.
Se refirió a los retos de la rehabilitación,
especialmente frente al impacto de fenómenos naturales que enfrentan
año tras año, y valoró como extraordinarias las obras emprendidas
para recuperar redes de infraestructuras, principalmente soterradas,
a las cuales seguirán labores de adoquinado.
La especialista aludió a las consultas públicas para
conocer las opiniones de los vecinos, muchos de ellos beneficiados
con las transformaciones en las viviendas y otros servicios en el
área, densamente poblada.
La directora del Plan Maestro remarcó la impronta de
los trabajadores por cuenta propia en La Habana Vieja, con una
dinámica muy especial, espíritu de colaboración y emprendimiento en
pos de la gestión por el desarrollo integral de un sitio de
significativos valores patrimoniales.
Entre las obras en marcha, la arquitecta destacó
como colosal el empeño en el Capitolio, donde funcionará la Asamblea
Nacional del Poder Popular, el máximo órgano legislativo en Cuba, y
en el teatro Martí, que "está quedando como una joya", según afirmó.
La posibilidad de acoger las Bienales de Artes
Plásticas, la recuperación de oficios y prácticas tradicionales como
la recolección de aguas de lluvia y el reciclado de escombros, la
atención a niños, ancianos y discapacitados, apuntan a la
sostenibilidad cultural, económica, social y medio-ambiental,
consideró Rodríguez.