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Producción arrocera en el 2013 en pinar del río
Del dicho al hecho…
Ronald Suárez Rivas
PINAR DEL RÍO.— Como si algún terrible maleficio los hubiera
predestinado al incumplimiento, los planes vuelven a estar
distanciados de la realidad. Una vez más no funciona el sentido de
la planificación.

La falta de aviones ha impedido la aplicación a tiempo de los
insumos en buena parte del macizo arrocero de Pinar del Río.
Ni los rendimientos por área, ni el total de toneladas salidas de
los molinos, coinciden hoy, ni siquiera de cerca, con lo anunciado
en los informes presentados al iniciar la campaña de uno de los
renglones más precisados a crecer de toda la agricultura cubana: el
arroz.
No ha hecho falta esperar a última hora para determinarlo. Aun
cuando todavía quedan por delante varios meses de faena, ya es obvio
que no se logrará el incremento de 18 mil toneladas (arroz consumo)
respecto al año anterior, que se previera en un inicio.
Por tanto, tampoco los planes de llegar a 39 700 toneladas de
producción total, aparecen como una meta alcanzable.
En su lugar, las proyecciones actuales apuntan a unas 29 800
toneladas, una cifra que si bien supera a la registrada en el 2012
(21 627 toneladas), dista notablemente de la que se pronosticó esta
vez, de acuerdo con la voluntad de los productores, la
disponibilidad de insumos y la llegada de nuevo equipamiento.
Arroz pendiente del
aire
Juan Carlos Inguanzu es el jefe de producción de la CCS Abel
Santamaría, una de las estructuras que no han podido cumplir su
plan.

Como parte del programa de desarrollo arrocero se ha puesto a
disposición de los productores un importante grupo de equipos, pero
sin la aviación, su impacto es limitado.
De 4 333 toneladas previstas en la campaña de frío, la
cooperativa solo alcanzó a cosechar 3 571, debido, básicamente, a
las dificultades presentadas con los servicios de la aviación.
"Casi todas las aplicaciones se hicieron fuera de fecha. Los
insecticidas, por ejemplo, que deben echarse a los 10 o 15 días, se
regaron a los 50 y hasta los 60. Lo mismo sucedió con el
fertilizante y los herbicidas... y cuando esto pasa, se afecta la
producción", asegura Juan Carlos.
El problema constituye un denominador común a lo largo del macizo
arrocero de Vueltabajo, el tercero que más cantidad del cereal
aporta en el país.
Incluso aquellas estructuras que lograron honrar sus compromisos,
como la CCS 26 de Julio, coinciden en que de haber contado con la
aviación en el momento preciso, el resultado sería superior.
Rogelio Ortúzar, su presidente, expresa que "si las aplicaciones
que demanda el arroz se hubieran realizado en tiempo, habríamos
logrado mejores rendimientos, por encima de las cuatro toneladas por
hectárea".
Yoel Ribet, director de la Empresa Agro-Industrial de Granos Los
Palacios, admite que, aunque no ha sido el único inconveniente, la
falta de aviones para llevar a cabo la siembra y demás atenciones
culturales que requiere el cultivo, figura como el principal
obstáculo que ha debido enfrentar la entidad.
"Por esta causa, hemos tenido que hacer cancelaciones de
fertilizantes y aplicaciones tardías de herbicidas, insecticidas y
demás insumos", afirma Yoel, y añade que ello ha motivado una caída
significativa de los rendimientos y la producción en general, al
tiempo que frena las perspectivas futuras de crecimiento.
Invertir a medias
Reiniciado en el 2011, tras muchos años de interrupción a causa
del periodo especial, el programa de desarrollo arrocero ha
comprendido desde entonces, la entrada de maquinaria, la
modernización de la industria, y la rehabilitación de los sistemas
de riego y los viales.
Entre otras cosas, ello ha permitido, elevar la capacidad de
corte, de unas 350 toneladas por día, a más de 700, y la de recibo
en la industria, por encima de las 800 toneladas.
Además, han sido mejorados hasta el momento más de 200 kilómetros
de caminos y una cifra similar de canales, se han incorporado
alrededor de mil nuevas hectáreas que estaban cubiertas de marabú y
se ha estabilizado la entrega de un paquete tecnológico a los
productores.
Sin embargo, la preparación de la aviación agrícola no se ha
comportado al mismo nivel. Se trata de un elemento clave para llevar
a cabo las principales atenciones que demanda el cultivo. "El arroz
de grandes extensiones lleva tecnología", advierte Yoel.
En total, incluyendo la siembra, la fertilización, y el control
de plagas, se estima que un avión debe pasar sobre un mismo campo
unas nueve veces como promedio, precisa Jorge Félix Chamizo,
director de producción en Los Palacios.
Para grandes extensiones como las del macizo pinareño, con 21 234
hectáreas, no hay otra opción. "Aunque hemos buscado alternativas,
como la creación de brigadas de ‘mochileros’, para aplicar los
insumos manualmente, el resultado dista mucho de lo que se
necesita", comenta Chamizo, y añade que los trabajos de forma manual
solo se logran con eficiencia en pequeñas parcelas.
"Para los campos que conforman el macizo, que oscilan entre 1 200
y dos mil metros de largo, ello no constituye una solución".
Arroz con
incertidumbre
Contrariado por la imposibilidad de responder a todas las
solicitudes de sus clientes, Maikel Enrique Puentes, director en
funciones de la UEB Los Palacios, perteneciente a la Empresa
Nacional de Servicios Aéreos, reconoce que para cubrir las
necesidades de la agricultura durante el año, su entidad debía haber
tenido volando un promedio de ocho aviones por día.
En la práctica, sin embargo, solo ha podido llegar a cuatro,
debido a las frecuentes roturas de un equipamiento con muchos años
de explotación, y a la necesidad de atender con prioridad otras
tareas como la fumigación contra el mosquito en las ciudades de
Pinar del Río y La Habana, y los polos turísticos de Cayo Largo y
Cayo Coco.
"En el mes de octubre, por ejemplo, la demanda de la agricultura
asciende a 621 horas de vuelo, pero con los medios que tenemos en
activo solo podemos cubrir alrededor de 400", explica.
Ante esa realidad, en el macizo arrocero de Vueltabajo, los
contratiempos afrontados en la campaña de frío se reiteran en la de
primavera.
"De tres aplicaciones de urea, fósforo y potasio que están
indicadas, solo pudimos dar dos, y en lugar de hacerlo por primera
vez a los 30 días, tuvimos que esperar a los 50", ilustra Rogelio
Ortúzar, al frente de una cooperativa con 2 100 hectáreas dedicadas
al cultivo, y a renglón seguido, argumenta que "cuando esto sucede,
se afectan los rendimientos".
Tal situación ha provocado que la contratación para el 2014 no se
haya podido definir a nivel de estructuras productivas, ni tampoco a
nivel de empresa.
"Este año accedimos a sembrar porque nos aseguraron que habría
una solución, pero para el 2014, solo vamos a asumir el área que la
aviación se comprometa a cubrir en el contrato", apunta Ortúzar.
"Ello pone en peligro los planes de crecimiento que habíamos
estado manejando, para no correr el riesgo de que se pierda alguna
área, o no se alcancen los rendimientos adecuados y malgastemos
recursos y esfuerzos", coincide Yoel.
La falta de integralidad en las inversiones realizadas en función
del programa arrocero impedirá el avance de una actividad de tanta
importancia para la economía del país.
Así lo cree Ortúzar, un campesino que afirma que después de haber
dedicado tanto dinero a la compra de maquinarias e insumos, es
preocupante que no vayan a tener el impacto esperado, por haber
olvidado a la aviación agrícola, un eslabón fundamental para que los
planes de incrementar la producción no se queden en el aire. |