Quién
lo duda. A la vista de todos abundan los basureros, el maltrato a la
propiedad social, el fraude eléctrico, las violaciones de peatones y
choferes en la vía, el desorden urbanístico y otros males, que como
la mala hierba florecen por doquier.
Sin embargo, resulta contradictorio, y hasta alarmante, que lejos
de incrementarse el número de multas impuestas por los inspectores y
agentes encargados de hacer cumplir la ley, estas disminuyan de un
año a otro, en un evidente signo del resquebrajamiento de la
disciplina y la exigencia, en contraposición al reclamo de nuestra
sociedad de rescatar las normas de buena conducta ciudadana.
En Villa Clara, por ejemplo, hasta el pasado mes de agosto se
habían impuesto por los organismos correspondientes un total de 102
mil 34 multas, 3 850 menos que en igual periodo del año anterior.
Por si fuera poco, y como una manifestación de irresponsabilidad
y de poca obediencia a lo legislado y a las normas vigentes en la
sociedad, algunos ciudadanos que cometen infracciones han adoptado
la posición de no pagar, encontrándose en ese caso un total de 11
087 personas, deudoras de un millón 995 600 pesos, de acuerdo con un
informe entregado por la dirección de Finanzas y Precios en el
territorio.
Es conocido que el procedimiento establecido para el pago de esas
penalizaciones prevé un plazo de 30 días para saldar la deuda, a
partir de cuya fecha y hasta los 60, el monto de la multa se
duplica, y transcurridos los dos meses, es aplicada la llamada multa
apremio, a través de la cual puede embargarse hasta la quinta parte
del salario del inculpado, y si está desvinculado del trabajo, debe
ser remitido a los tribunales.
En esta última situación se encontraban hasta el octavo mes del
año un total de 4 596 infractores, según detalló Odalis León Canto,
jefa del Depar-tamento de Multas de la Dirección Provincial de
Finanzas y Precios, quien mencionó a Santa Clara, Camajuaní,
Remedios, Santo Domingo y Ranchuelo, entre los territorios de peor
situación en ese acápite.
Muchas pudieran ser las razones esgrimidas por los morosos o
incumplidores para no acudir a tiempo a saldar esa deuda; sin
embargo, nada justifica esa actitud. Ningún país puede darse el lujo
de legislar y dictar normas para que luego las mismas sean
incumplidas, sentenció Carmen Monteagudo Becerra, directora
municipal de Finanzas y Precios en Santa Clara, el territorio más
afectado por esa situación.
También resulta muy nociva, y hasta contradictoria, la tendencia
de algunos a cancelar las medidas una vez impuestas, ya sea por mala
confección de los modelos establecidos o por otros subterfugios no
siempre transparentes, en cuyo caso están 2 038 penalidades que
fueron eliminadas después de haber sido puestas.
Hay que incrementar la exigencia y el control, tal y como nos lo
pidió el Primer Secretario del Comité Central del Partido y
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de
Ejército Raúl Castro, durante la clausura del primer periodo
ordinario de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, donde denunció los fenómenos de la indisciplina social, las
ilegalidades, las contravenciones y los delitos recogidos en el
Código Penal, expresando que los mismos se enfrentan haciendo
cumplir lo establecido en la ley.