En la mañana de
ayer, domingo 13 de octubre, falleció el Profesor Raimundo Llanio
Navarro, un grande de las Ciencias Médicas Cubanas, quien ostentaba
las categorías de Especialista de Segundo Grado, Profesor e
Investigador Titular de Medicina Interna y Propedéutica Clínica,
Doctor en Ciencias Médicas, Profesor de Mérito de la Universidad de
Ciencias Médicas de La Habana, Miembro Titular de la Academia de
Ciencias de Cuba, Director Fundador del Instituto Nacional de
Gastroenterología y Presidente de Honor de la Sociedad Cubana de
Gastroenterología y Endoscopía.
El Profesor Llanio —quien naciera el 5 de mayo de 1920, en
Artemisa— se sensibilizó desde muy joven con el destino de los
humildes. Graduado de doctor en medicina en 1946, ejerció desde
entonces en su querido Hospital General Calixto García.
El triunfo revolucionario lo encontró decididamente dispuesto a
enrolarse en las filas de los que se empeñaban en construir una
Patria digna con un futuro mejor y, desde entonces simultaneó sus
actividades de médico, profesor, directivo y revolucionario.
Muchos son los profesionales de la salud que tienen que agradecer
al Profesor Llanio su formación. Son varios los centenares de
pacientes y familiares que conservan, con profundo afecto y
admiración, el recuerdo del médico solícito y capaz. Pero son muchas
más las personas de su pueblo que lo han sentido junto a ellas como
constructor de la nueva sociedad.
Según sus propias palabras, "... un médico debe tener calidad
humana. Si el médico no tiene esa cualidad, creo que debe dejar la
Medicina, porque con la sensibilidad y la ternura se ayuda muchas
veces más a un enfermo que con todos los conocimientos".