La demanda de Moscú ocurre en momentos en que el
Consejo Nacional Sirio (CNS), una de las tantas organizaciones que
se dicen representantes de los grupos armados, rechazó participar en
la conferencia de paz que pudiera celebrarse en Ginebra, Suiza,
durante el mes de noviembre.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia,
Serguei Lavrov acusó este lunes a Occidente de no ser capaz de
influir sobre el CNS y otras facciones armadas que se niegan al
diálogo o condicionan su participación, a la vez que, dijo, apuestan
por una solución de fuerza de la crisis.
El titular advirtió que si el proceso pacífico en
Siria no se materializa, las consecuencias se sentirán lejos de los
límites de la región.
Al término de las conversaciones con su homóloga de
Honduras, Mireya Agüero, el jefe de la diplomacia rusa señaló la
existencia de "no sólo un complicado cúmulo de contradicciones
dentro de este país, sino también los profundos procesos, bastante
destructivos, en toda la región de Oriente Próximo y de África del
Norte".
Lavrov subrayó que el obstáculo principal en este
camino (hacia Ginebra) es la incapacidad de nuestros socios de
obligar a la oposición siria, que tutelan, para que viaje a Ginebra
y se siente a la mesa de conversaciones con el Gobierno.
Al explicar las dificultades que obstruyen fijar una
fecha para ese encuentro, indicó, sin expresar nombres, que el
principal obstáculo consiste en que los socios que pueden influir no
obligan a los opositores a sentarse a la mesa de las conversaciones.
Todavía no vemos ningún resultado como lo demuestran
las amenazas de distintos grupos de no concurrir a Ginebra o de
salirse de la coalición opositora siria, advirtió enfático.
Observó que el Consejo pierde su control, más de 40
grupos se han apartado y se están agrupando en el llamado Frente de
Liberación de Siria.
Mientras tanto, Siria se sumó hoy oficialmente a la
Convención de la ONU que prohíbe el uso de armas químicas, según
confirmó Michael Luhan, vocero de la Organización para la
Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).
La adhesión de Damasco a ese instrumento
internacional ocurre en momentos en que expertos de la OPAQ se
encuentran en ese país como parte de un acuerdo ruso-estadounidense
para destruir esos arsenales.
El domingo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon,
nombró al holandés Sigrid Kaag como jefe de la misión conjunta entre
la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ),
encargada de la eliminación del arsenal químico sirio.