¿Aquí o allá? por fin… ¿dónde está la parada?

Arianna Ceballo Gonzalez

Son las 12:10 p.m. (día 9 de octubre) y en la parada más cercana a 10 de Octubre y Dolores —ubicada en el municipio más poblado de la capital— varias personas aguardan, dispersas a lo largo de toda la cuadra. Amablemente, una señora responde a mi pregunta: "¿Qué dónde paran las guaguas? Ay, mija, aquí y allá. La parada puede ser cualquiera, desde el estanquillo hasta la panadería de la otra esquina".

FOTO DE LA AUTORAYaimé y Gisela (de izquierda a derecha) ven pasar el tercer P8 que no se detiene en la señalización oficial desde que se encuentran en la parada.

Camino entonces hasta la señalización oficial y espero que llegue algún carro de las rutas P8 o P6. Gisela Aguilar y Yaimé Kindelán llevan un rato allí. Viven en la Isla de la Juventud y vinieron a La Habana por problemas médicos. Les urge abordar el P8.

Dan las 12:15 y a lo lejos se divisa el vehículo número 673 de dicha ruta. En efecto, tal y como me habían advertido, el chofer se detiene en el estanquillo y varias personas emprenden una carrera para alcanzarlo. Otras, sin embargo, quedan rezagadas debido a impedimentos físicos o porque ya están exhaustas de participar en la maratón. Gisela y Yaimé siguen aguardando.

Y pasan así el P8 no. 512 (12:20) y el no. 645 (12:30) y ninguno de los dos hacen un alto en el lugar establecido, sino muchos metros antes, en el mercado del departamento de tiendas Brimart. Gisela y Yaimé buscan un punto medio que les permita correr lo menos posible, en dependencia del lugar en que se detengan los ómnibus.

Algunas cuadras más adelante, pero del otro lado de la calle, la historia se repite. En esta ocasión, no existe una señal que indique detenerse pero Dinora Sánchez aclara: "Sí, sí, la parada siempre ha sido aquí, lo que como a veces abren en el semáforo de Santa Catalina y no aquí en Milagros, la gente se va para allá".

Cargada de paquetes, Zoila Fe Migollos espera que pase un P8, pues debe llegar a la Coubre antes de las 2:30 p.m., hora en que probablemente salga una guagua para su provincia, Villa Clara. Desde hace algún tiempo se atiende en la capital la retinosis pigmentaria que padece. "Siempre que vengo es lo mismo. Lo choferes hacen lo que les da la gana. ¿Sabes cómo se arregla eso? Que les quiten la cartera o les pongan una multa, a ver si no les va a doler".

Zoila se decide a tomar una máquina de diez pesos, no sin antes lamentarlo: "El salario no da para esto, pero no puedo arriesgarme a llegar tarde". En la próxima media hora, solo pasan dos P6 (no. 647 a la 1:09 p.m. y no. 672 a la 1:26 p.m.) y tampoco se detienen en la "supuesta parada".

Una y otra vez ocurren situaciones similares en diferentes lugares de la ciudad, sobre todo en las horas de mayor demanda del transporte público. Al parecer, a los ojos de ciertos choferes, las paradas resultan invisibles cuando no anda cerca un inspector o las cámaras de la televisión.

Razón por la cual cientos de clientes corren de un lado a otro, intentando llegar temprano a su puesto laboral. Al final, casi ninguno de ellos averigua con exactitud dónde está la parada.

 

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