Octubre
es un mes crucial en los preparativos de la zafra. Comenzar la
molienda en el grueso de los centrales antes de finalizar el año
exige organización, disciplina, rigor e integralidad en las
reparaciones.
Esta vez el volumen de caña que debe cortarse aumentará los días
de molienda, quedando para enero un reducido número de centrales,
los de menos materia prima disponible.
Aunque la zafra anterior registró un modesto despunte, el plan no
tuvo igual suerte y ello truncó el esfuerzo de los que más hicieron
para lograr las cifras comprometidas.
Hoy si bien es favorable el avance físico en Santiago de Cuba,
Sancti Spíritus y Camagüey, en otras provincias el ritmo no es igual
y algunas, de mantenerse con atraso, pudieran arrancar fuera de
fecha y los azucareros saben lo que esto significa.
En tal situación aparecen Las Tunas, la peor entre todas, y
Matanzas, con un balance físico realizado en sus ingenios que
influirá en la calidad. Esto lleva a los ineficientes ejemplos que
dejan los maratones de última hora.
La información suministrada por Leobel Pérez, jefe de la oficina
de Comunicación Institucional de Azcuba, señala que al cierre del
pasado septiembre, el país mostraba un avance físico equivalente al
94% de lo que debía tener al concluir ese mes.
Lo planteado en los lineamientos del Sexto Congreso del Partido
referido a la importancia económica del incremento azucarero y las
medidas y recursos asignados para este programa, demanda erradicar
las costosas roturas e interrupciones operativas en la industria.
Es frecuente escuchar últimamente en periodos definitorios que
"todo está listo porque los recursos han llegado al día", pero a la
hora de justificar incumplimientos, salvo excepciones, argumentan
demora en suministros claves. En la pasada contienda, el atraso en
las reparaciones fabriles y una deficiente planificación en varios
centrales trajo como consecuencia la pérdida de más del 20% del
tiempo.
Algo que debe tributar a mejores indicadores en la presente
campaña es el énfasis puesto en la búsqueda de técnicos y
trabajadores hasta completar las nóminas donde exista déficit, al
tiempo que los azucareros desarrollaron un programa de capacitación
para asegurar calidad en la operación y manejo de los equipos
Pero solo la exigencia por una certera disciplina laboral y
tecnológica, eliminaría del sistema los malos hábitos organizativos
que conducen a los incumplimientos.