TEMAS BEISBOLEROS

Pitcheo: velocidad, divino tesoro

Sigfredo Barros

No hay dudas. Cuando usted le pregunta a un especialista cuál es el lanzamiento más importante del béisbol, invariablemente la respuesta es una sola: la recta. Una bola rápida, a 90 millas o más, tirada a los codos del bateador será siempre extraordinariamente difícil de conectar, sea quien sea el que esté parado en el home.

Foto: Ricardo López HeviaVladimir García, uno de los lanzadores más veloces del béisbol cubano.

Un pitcher que posea buena velocidad tiene la gran ventaja de poder quitarle o ponerle a sus envíos; el que no supera las 84-85 millas ha de buscar más recursos pues no puede "pasar" a sus rivales con una recta.

Por todas estas razones, llama poderosamente la atención ver en nuestras últimas Series Nacionales a muy pocos monticulistas con el extra suficiente en sus envíos. Resulta difícil ver a un serpentinero de cualquier equipo topar las 90 millas, que es la medida aceptada universalmente para comenzar a hablar de velocidad en el béisbol, a pesar de que entre los 16 elencos de nuestro clásico se agrupan más de 200.

Pero, ¿de qué depende el tirar duro? Según varios entrenadores de nivel, el 70 % del éxito a la hora de tratar de lanzar una pelota a 90 millas o más está en el trabajo de las piernas y la cintura, otro 25 % en la técnica y so-lo un 5 % en la fuerza del brazo, que no necesita ser voluminoso sino más bien flexible.

No poseo elementos para conocer a ciencia cierta si nuestros lanzadores ejercitan sus piernas como debe de ser, habría que dedicar tiempo a observar cada entrenamiento. Pero la técnica —ese importante 25 %, la cuarta parte del éxito—, presenta serias dificultades, especialmente cuando se trata de tiradores inexpertos, acabados de salir de las filas juveniles y enfrentados al duro reto de una Serie Nacional.

La gran mayoría no saben sacarle partido al peso corporal puesto en función del envío de la pelota, partiendo de un inicial problema: la mayoría están por debajo en la relación talla-peso. Y resulta muy difícil lanzar sistemáticamente por encima de las 90 millas si no se tienen las libras necesarias. El promedio de peso de los lanzadores en los equipos de nivel profesional es el más alto en relación con el resto de las áreas. Un reputado técnico cubano ya desaparecido, Juan Ealo de la Herrán, recomendaba: "una estatura de 1,83 y un aproximado de 86 kilogramos, con brazos largos y manos grandes para facilitar el agarre de la pelota, condiciones adicionales que favorecen al pitcher."

Soy de la opinión de que, a la hora de escoger prospectos, nuestros técnicos deben afinar la puntería, observar detenidamente el físico de los futuros lanzadores. Baja estatura, insuficiente peso corporal, extremidades cortas, son características que se observan en muchos de nuestros serpentineros. Muy pocos salen airosos, lo que recuerda aquello de que "las excepciones confirman la regla".

No solo tirar duro es la clave del éxito a la hora de pararse en un montículo. Sin embargo, no hay dudas de que es un arma poderosa, un elemento imprescindible en el arsenal de cualquier monticulista.

 

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