LA DEMAJAGUA, Granma— Al pie de la histórica campana
y casi a la misma hora en que el 10 de octubre de 1868 repicó por el
fin de la esclavitud y convidó a la guerra contra el yugo
extranjero; más de tres mil cubanos de todas las generaciones
conmemoraron aquí los 145 años del comienzo de la primera guerra por
la independencia de la Isla.
Presidida por Jorge Cuevas Ramos, miembro del
Secretariado del Comité Central de Partido, y por los integrantes
del propio Comité, General de División Onelio Aguilera Bermúdez,
Jefe del Ejército Oriental, y Sonia Pérez Mojena, máxima autoridad
política en la provincia de Granma; la ceremonia incluyó la
colocación de una ofrenda floral a nombre del pueblo de Cuba, en
homenaje a Carlos Manuel de Céspedes, patriota iniciador de la gesta
libertaria.
En las palabras centrales, Sonia Pérez exaltó a La
Demajagua como el monumento al más preciado valor de los cubanos: su
libertad, y testigo de un hecho fundador y trascendental al cual es
preciso volver siempre.
"Solo así nos convenceremos de que la sangre que
derramaron ellos, jamás es comparable con todo el sacrificio que
pueda provocarnos el cultivo de la tierra, el levantar paredes,
trabajar en la fábrica o el taller, en el aula o la consulta
médica", subrayó.
Recalcó que la libertad sigue siendo un motivo de
lucha para los cubanos, como lo evidencian el reclamo permanente por
el regreso a la patria de los Cinco Héroes antiterroristas presos en
Estados Unidos, "y otro un poco más sutil, aunque generador singular
de libertades, como el enfrentamiento colectivo contra las
indisciplinas sociales, las ilegalidades, la indecencia, la
descortesía, y cuanto mal hábito social lastre nuestra aspiración de
ser un pueblo culto, a la par de instruido."
Profundamente emotivas e inspiradas resultaron las
representaciones artísticas que complementaron la velada política
con teatro, danzas y canciones alegóricas al grito emancipador del
10 de octubre de 1868.