Una Revolución supone riesgos, supone polémica, supone
contradicciones, pero lo que no puede olvidar es cultivar los
valores e ideales que la hicieron posible. Podrá haber muchos
obstáculos, pero también muchas perspectivas para seguir
conquistando nuestra Revolución. El principal deber de esta y de
toda generación es lograr que en Cuba siga habiendo Revolución.
Estas, entre otras, fueron las ideas que centraron el debate en
el espacio Con todos, abierto ayer, en esta capital como
parte del Tercer Encuentro Nacional de Jóvenes Plaza Martiana, de la
Sociedad Cultural José Martí.
Emocionante resultó el diálogo con Liliana, Alex, Luis Enrique,
Jesús,Reynaldo y Michel, quienes tras caminar 2 134 km en 79 días la
Ruta de Cuba por el Camino de las Cien Ceibas, desde la Punta de
Maisí al Cabo de San Antonio, aún les quedan fuerzas para narrar
anécdotas y asegurar, con optimismo y convicción, de que "para
conocer Cuba, hay que caminar Cuba".
Desde el martes que se inició el evento en la Biblioteca Nacional
José Martí, 160 jóvenes en representación de todo el país analizaron
en plenaria el quehacer de los jóvenes martianos, a la vez que
intercambiaron experiencias, coincidieron en la necesidad de
vincular y sumar más jóvenes desde una perspectiva martiana.
Asimismo, durante las sesiones de trabajo realizadas en el Centro
de Estudios Martianos y en la Casa del ALBA, presentaron trabajos
relacionados con la participación de las nuevas generaciones en el
estudio y la divulgación de la vida y obra de José Martí, así como
su legado en la sociedad.
La oportunidad fue propicia para presentar el número 38 de la
Revista Honda, órgano de la SCJM, dedicada a los 500 años de fundada
la villa de San Salvador de Bayamo, y anunciar el número 1 y 2 de la
nueva Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Además, esperar
el 10 de octubre, aniversario 145 del inicio de las Guerras de
Independencia en Cuba y el segundo cumpleaños del Consejo de Jóvenes
Plaza Martiana, con un concierto de Tony Ávila. Una vez más, estos
jóvenes, entre ellos, miembros de la Brigada José Martí de
Instructores de Arte y del Movimiento Juvenil Martiano, en
abrazo solidario compartieron con los capitalinos, quienes los
alojaron en sus casas con la hospitalidad que caracteriza a los
cubanos.