Cuando aún estaba en el vientre de su madre se le diagnosticó un
defecto en el corazón, asociado a una alteración en el par 21 de sus
genes que se conoce como Síndrome de Down. Hace dos meses fue
intervenido quirúrgicamente en el Cardiocentro Pediátrico William
Soler, don-de se recupera hoy junto a sus fa-miliares.
Lo que Fabio no puede sospechar, y quizás nunca podrá comprender,
es que el país más poderoso del mundo le ha declarado una guerra
frontal a él, su familia y los médicos que luchan porque tenga una
oportunidad de desarrollarse en la vida.
La historia de este niño avileño, que pudiera ser excepcional en
la mayor parte de este planeta, es solo una entre miles en el
Cardiocentro William Soler, que por cerca de tres décadas ha
sorteado las necesidades económicas propias de un país en desarrollo
y las limitaciones del bloqueo impuesto por Estados Unidos para
hacer pequeños (gigantes) milagros cotidianos.
Fue precisamente este el lugar escogido para la presentación del
informe Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y
financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba,
que será sometido a debate en las Naciones Unidas el próximo día 29
de octubre.
Entre los cientos de ejemplos concretos de cómo afecta esta
política de agresión a toda la sociedad y la economía cubana, el
documento recoge el caso de este centro, que enfrenta serias
dificultades para adquirir óxido nítrico en Estados Unidos, con el
consecuente incremento de los costos, al tratarse de una sustancia
que requiere especial cuidado en su transportación.
El óxido nítrico se utiliza en pacientes con crisis de
hipertensión pulmonar y distrés pulmonar severo. Su uso es
necesario, además, en los centros de atención médica a los pacientes
con trasplantes de corazón y pulmón, así como en los casos de
circulación fetal persistente del recién nacido y otros.
Otras limitaciones fueron expuestas por el Doctor en Ciencias
Médicas Eu-genio Selman, director de esa instalación hospitalaria,
que obtiene, sin embargo, resultados de nivel mundial en el
tratamiento a niños cardiópatas.
La situación no sería tan dramática —precisó— de no detentar el
país agresor virtuales monopolios en áreas de la tecnología médica,
logrados con el dominio de las patentes y el robo de cerebros.
Selman explicó cómo el Departamento de Estado en el 2007 ubicó a
su hospital en la lista de "Denegados", al considerar que esa
institución pediátrica tenía "fines militares".
Esa categoría especial hace aún más difícil la obtención de
cualquier tipo de licencia para la importación de medicamentos o
implementos que —como refiere el director— "significan la vida o la
muerte de un niño".
Granma recorrió las instalaciones del Cardiocentro William
Soler y fue-ra de sus áreas médicas solo encontramos un pequeño
salón utilizado, como aula, ubicado en el segundo piso.
Adentro, la profesora Milagros León impartía clases de primer
grado a otro pequeño, Marcelo, que el domingo ingresó al
Cardiocentro. Milagros se encarga de que los niños desde la primaria
a la secundaria, incluida la educación especial, no pierdan el
vínculo con la escuela mientras son atendidos.
También le preguntamos a la Profesora Consultante y Responsable
del programa de calidad del Cardiocentro, Herminia Palenzuela, cómo
podría dañar su hospital al pueblo de Estados Unidos.
Palenzuela asegura que la única afectación la provocan las
propias autoridades de ese país, pues el bloqueo tiene dos vías.
"Ellos también pierden la posibilidad de utilizar medicamentos,
equipos y técnicas desarrolladas en nuestro país que podrían salvar
vidas allá".
A pesar de todo esto, el gobierno de Estados Unidos considera que
debe tratar con el Cardicentro de La Habana bajo los principios de
la Ley de Comercio con el Enemigo, ratificada en septiembre del
pasado año.
El presidente de EE.UU. y premio Nobel de la Paz, Barack Obama,
considera a Eduardo Fabio y Marcelo, sus enemigos.