Restablecer la belleza

El enfrentamiento a las indisciplinas urbanísticas que proliferaron durante mucho tiempo, ha permitido que hoy la comunidad pinareña Rafael Ferro vuelva a lucir como en sus orígenes, hace casi medio siglo

Ronald Suárez Rivas

LA PALMA, Pinar del Río.— Casi literalmente, de la noche a la mañana, como quien logra desprenderse de un mal sueño, la comunidad Rafael Ferro recobra la apariencia de sus primeros tiempos, allá por los años’ 60 del siglo pasado.

Fotos del autorSin necesidad de aplicar una sola multa, gracias a un trabajo bien coordinado y la colaboración de los vecinos, la imagen de la comunidad ha cambiado completamente.

Cuentan quienes desde entonces han vivido aquí, que luego de dos décadas de abandono, las casas y los edificios, los jardines y las calles, han vuelto a ser como al principio, cuando la Revolución decidió levantar el poblado para mejorar las condiciones de vida de cientos de familias que vivían dispersas en la serranía pinareña.

Atrás han quedado los años en que en sus áreas comunes proliferaron los corrales de cerdos y las casas de "reguero", donde abundaban las moscas y los roedores. Una realidad que Eladio Rivera resume en una frase: "esto ya no era una comunidad, era un desastre".

"Poco a poco aparecieron cuartos de desahogo, corrales de cerdos, y se levantaron cercados para protegerlos, combinando los más diversos materiales: mallas, tablas, alambres o lo que se encontrara", rememora Diosdado Villarreal, otro de los pobladores de este lugar.

René Estévez, director municipal de Planificación Física, afirma que en total llegaron a contabilizarse más de 200 cuartos de "reguero" y una cifra similar de corrales de aves, cerdos, chivos y carneros en la Rafael Ferro.

"Además, aparecieron construcciones para guardar caballos, y para otras actividades, como los molinos de granos, los tornos y los puestos de elaboración de alimentos".

"La situación higiénico-epidemiológica se volvió complicada por la presencia de los animales tan próxima a las viviendas, y la aparición de ratones, moscas y cucarachas", recuerda Yuliet Placencia, especialista del área de Salud.

Ante esa realidad, a finales del 2012, la dirección de Planificación Física se dio a la tarea de elaborar un plan de acciones encaminadas a cambiar la imagen de la comunidad.

"Tras hacer un levantamiento detallado de la situación, se crearon comisiones de trabajo integradas por distintos organismos como Salud Pública, el Poder Popular, el sistema de la Vivienda¼ , y comenzamos a reunirnos con los habitantes de Rafael Ferro para explicarles la necesidad de generar un cambio", recuerda René.

En cuestión de días, sin necesidad de aplicar una sola multa, solo con la persuasión de las autoridades, la inmensa mayoría de las construcciones habían desaparecido.

"Cuando usted le explica a la población la necesidad de eliminar estas indisciplinas, por el peligro que representa para su propia salud, la gente apoya y acompaña", asegura Eduardo Blanco, vicepresidente del Consejo de la Administración Municipal.

En efecto, Pablo Gil, un hombre que ya retiró la casa de desahogo que tuvo durante años en el patio de uno de los edificios, coincide en que "se trata de una medida en beneficio de la comunidad, por eso, no conozco a nadie que se haya negado a cooperar".

"Estas cosas surgieron en el Periodo Especial, por la necesidad tan grande que había; pero entendemos que hay que eliminarlas", afirma Eladio Rivera, quien tenía una construcción similar, y además un corral de cerdos.

En tanto, Emelina Toledo añade que "ahora todo luce más bonito, más limpio, más saludable".

“Hemos apoyado estas medidas porque sabemos que son por nuestro propio bien”, afirma Eladio Rivera, quien ya retiró el cuarto de desahogo que había levantado en el patio de su edificio, y reubicó el corral de cerdos.

Es el resultado de un trabajo bien coordinado, que ha tenido en cuenta la búsqueda de alternativas para que la erradicación de un problema no termine dando origen a otros.

"Por ejemplo, para los propietarios de animales, establecimos de conjunto con la Agricultura, un área alejada de la comunidad, donde podrán reubicar sus corrales", explica el director de Planificación Física.

"De la misma forma, se delimitó un área para garajes, con un diseño establecido por los arquitectos; y se reubicaron los molinos de arroz y demás instalaciones de quienes ejercen el trabajo por cuenta propia".

Unido a ello, con el apoyo del Consejo de la Administración Municipal y el concurso de los vecinos, se han reconstruido las áreas verdes y reanimado las fachadas de viviendas, edificios e instalaciones estatales.

Complacido con la transformación que ha tenido la Rafael Ferro, Diosdado Villareal, una de las personas que ha vivido acá desde la inauguración del poblado, con la presencia de Fidel, hace casi medio siglo, advierte que se ha dado un paso muy importante, pero el trabajo todavía no ha concluido.

"Ahora hay que estar alerta, para que lo logrado se mantenga, porque si no somos sistemáticos, las indisciplinas pueden resurgir".

 

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