Estrategia con nota aceptable

Ventura de Jesús García

La fabrica El Barquillo, ubicada en las afueras de la ciudad de Matanzas, es una muestra acertada del desarrollo de proyectos locales conducidos por los Consejos de Administración, en especial los referidos a la producción de alimentos.

Fotos del autorEl proceso del producto lo garantiza un colectivo mayoritariamente joven.

En una reciente visita a dicha unidad, el Presidente del Parlamento cubano, Esteban Lazo, reconoció que esos programas favorecen el desarrollo de las mini-industrias y centros de servicios, donde el principio de la autosustentabilidad financiera constituye el elemento esencial, armónicamente compatibilizado con los objetivos del plan de la Economía Nacional y de los municipios.

Es preciso que continúen el proyecto, con disciplina, cuidado de los equipos y calidad en el servicio; lo que ustedes logren aquí es muy importante para el futuro de estos esquemas, les comentó Lazo a los trabajadores de la pequeña fábrica.

El Barquillo, una antigua fábrica totalmente remozada a un costo cercano a los 200 mil pesos en ambas monedas, además de producir barquillos para entidades comercializadoras en divisas, moneda nacional y el turismo, puede elaborar diariamente 0,6 toneladas de pan y 0,5 de repostería.

Entre las variedades de repostería se incluyen palitroques y coscorrones, bizcochos, panqués, gaceñigas, pastel de fruta, pay de fruta, y tres tipos de cake.

Merece capítulo aparte el hecho de que al frente del proyecto esté una joven mujer. Denia Zamora García, de 30 años de edad, se muestra satisfecha con lo alcanzado hasta la fecha y asegura que si todo marcha según lo previsto, la inversión se pagará en tres años.

Dijo que el principal desafío del pequeño colectivo, mayoritariamente joven, estriba en producir con estabilidad, cumplir las normas con eficiencia, y esmerarse en el cuidado del nuevo equipamiento, así como cumplir con las medidas de control para evitar el robo y las ilegalidades.

 Fotos del autorMayor desafío de los trabajadores y directivos: garantizar la estabilidad del servicio y la calidad de los productos, principales retos de los trabajadores.

Se mostró inconforme, sin embargo, con la calidad de los envases y la ausencia de algunos moldes para completar la totalidad de los productos, algo que es responsabilidad de la Empresa de Alimentos del territorio.

Los jóvenes dulceros Emilio Benito Almedida, Javier Diza y Armando González admitieron que este oficio tiene su arte, y también su privilegio, que es el de sentir la satisfacción del cliente por la calidad del producto.

Eduardo García, maestro dulcero y en cuyas manos está la garantía principal del servicio, aseguró que los muchachos laboran con dedicación y son muy disciplinados en lo que hacen. "Si incrementan la entrada de materia prima podemos aumentar la producción, lo cual nos permitiría además elevar nuestros ingresos", sostuvo.

En Matanzas los proyectos de iniciativa municipal de desarrollo local no han contado con la atención y seguimiento adecuados. Tres proyectos en marcha durante el primer semestre del año no es una cantidad notable tomando en consideración las potencialidades existentes. Para el 2014 se prevé el nacimiento de otros diez más.

Por lo pronto, el de la fábrica El Barquillo, con mayores o menos méritos, es la mejor referencia en esta estrategia de trabajo para el autoabastecimiento municipal en el cual se ponen tantas esperanzas y que hasta la fecha no alcanza nota de sobresaliente.

 

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