WASHINGTON.— Desde la Estatua de la Libertad hasta el Cañón del
Colorado, Estados Unidos cerró las puertas de varias instituciones
federales y servicios públicos, luego de que el gobierno se quedara
sin fondos como consecuencia de no alcanzarse en el Congreso un
acuerdo sobre el presupuesto.

Alrededor de 800 mil personas serán despedidas; en Washington,
los museos de la red Smithsonian y el Zoológico nacional amanecieron
con el cartel de "cerrado" y pidiendo disculpas a los ciudadanos por
las "molestias". Tampoco pudo accederse al Monumento de Lincoln ni
al clásico obelisco, uno de los lugares más visitados en la
explanada conocida como el National Mall.
Esta situación no es nueva. El gobierno de Estados Unidos se ha
"paralizado" otras 17 veces. El promedio de duración ha sido de
menos de tres días, aunque el cierre más largo fue del 16 de
diciembre de 1995 hasta el 5 de enero de 1996, bajo el gobierno de
Bill Clinton.
El año fiscal en Estados Unidos comienza el 1ro. de octubre, por
lo que es necesario tener un presupuesto aprobado antes de esa
fecha. Es el Congreso quien debe aprobar los gastos del gobierno, y
si las Cámara de Representantes y el Senado no se ponen de acuerdo,
el gobierno no tiene autoridad legal para gastar.
Las cosas volverán a la normalidad cuando en el Congreso haya un
plan presupuestario que sea aprobado por ambas Cámaras y firmado por
el presidente.
Mientras, la NASA tendrá que licenciar a casi el 97 % de sus
empleados, salvo a los trabajadores del Centro Espacial Lyndon B.
Johnson, situado en Houston, responsables del manejo y el
abastecimiento de los vuelos tripulados y la Estación Espacial
Internacional. Las cortes federales seguirán operando con normalidad
durante aproximadamente diez días, pero si los recortes perseveran a
mediados de octubre, el poder judicial tendrá que despedir a los
empleados cuyo trabajo es considerado como "no esencial".
¿Cómo se llegó a esta situación? La relación entre el presidente
Barack Obama y el Partido Republicano, especialmente con los
miembros ultraconservadores del Tea Party, ha sido muy tensa, pues
este grupo defiende la idea de un gobierno que "gaste menos" y que
no tenga programas asistencialistas.
Los republicanos, haciendo uso de su mayoría en la Cámara de
Representantes, aprobaron un plan presupuestario que no incluía
fondos para financiar la reforma sanitaria conocida como Obamacare,
una de las pocas promesas de campaña que Obama ha cumplido, y que
entró en vigor este martes. El Senado, de mayoría demócrata, rechazó
la propuesta, con lo que regresó a la Cámara Baja. Ante la falta de
acuerdos en torno a este programa, el presupuesto no fue aprobado y
el gobierno fue obligado a "paralizarse".
El lunes en la noche, cuando aún no se sabía cuál sería el
resultado de las negociaciones en el Capitolio, Obama promulgó una
ley que garantiza a los militares que serán pagados pase lo que
pase.
Este martes, el mandatario acusó a los republicanos de lanzar una
"cruzada ideológica" y les pidió poner fin a la paralización.
A pesar de la gravedad del asunto, los expertos miran con más
preocupación otra fecha: si antes del 17 de octubre republicanos y
demócratas no se ponen de acuerdo sobre un aumento del límite legal
de endeudamiento, Estados Unidos se vería incapacitado para pagar a
sus acreedores, tanto domésticos como internacionales. (SE)