Un
representante de Siria hablará este lunes en la penúltima jornada de
la 68 Asamblea General de la ONU, menos de 72 horas después de la
aprobación en el Consejo de Seguridad de una resolución acerca de la
situación en esa nación.
Previo al momento de ese estado árabe ante la plenaria de 193
países, el conflicto interno en Damasco, donde combaten fuerzas
gubernamentales y rebeldes armados desde el exterior, ha ocupado
varias de las intervenciones de políticos de los cinco continentes.
La mayoría de los oradores han abogado por buscar una solución
pacífica a la crisis, rechazaron el uso de armas químicas y llamaron
a que no se desate una nueva guerra en la región.
El Consejo de Seguridad de aprobó de forma unánime una resolución
para eliminar las armas químicas en Siria y el gobierno de Bashar
al-Assad aceptó someterse al control internacional de esos
artefactos.
El texto muestra además compromiso con la solución política al
conflicto y la realización de una conferencia para alcanzarla, sin
embargo, deja abierta la posibilidad de hacer valer el Capítulo VII
de la Carta de la ONU, en caso "de incumplimiento de lo dispuesto".
Dicho acápite de la Carta incluye la opción militar a través del
uso de la fuerza, bloqueos y otras operaciones, lo cual genera
preocupaciones entre quienes se oponen a una nueva guerra en la
convulsa zona.
Estados Unidos insiste en su política de destituir a Bashar al-Assad
del poder, bajo el argumento del uso de armas químicas por Damasco
contra la población civil.
Washington ha manejado el escenario de una intervención militar,
pese a no presentar pruebas de la responsabilidad del gobierno en el
empleo a finales de agosto de gas Sarín en las afueras de la capital
siria, ataque que fue confirmado por investigadores de la ONU,
aunque sin señalar a presuntos culpables.