Nuestro país ofrece cobertura de salud pública a este
padecimiento, que obliga al paciente a recurrir a métodos
sustitutivos de la función renal, como las hemodiálisis, la diálisis
peritoneal y los trasplantes. Para ello cuenta con un programa de
donación y trasplante de órganos con amplio prestigio internacional.
El Centro Coordinador Nacional de Trasplante Renal (CCN-TR),
inaugurado por Fidel en 1988 en el Instituto de Nefrología, tiene
como función clave regular la selección de los candidatos a
trasplante renal mediante el trabajo entrelazado de las 50 unidades
de nefrología del país, donde hoy se dializan cerca de 3 000
pacientes.
Desde su creación el CCN-TR contó con la incorporación del tipaje
HLA mediante serología, sistema de compatibilidad entre el órgano y
el receptor que permite definir y asignar riñones bajo bases
puramente científicas, y con un programa computarizado nacional.
Sin embargo, según explicó a Granma el doctor Alexander
Mármol Sóñora, nefrólogo y jefe del Grupo Nacional de Trasplante
Renal en Cuba, se fueron perdiendo potencialidades porque los
reactivos necesarios para realizar el tipaje por serología solo los
produce en el mundo la firma norteamericana One Lamda, la
cual declaró que no le vendería más reactivo a la Isla.
"Teníamos que comprarlos en terceros países y más de la mitad de
las compras se echaban a perder al requerir de condiciones
especiales para su refrigeración y transportación. Cuando un país
intermedio decía que eran para Cuba, lo bloqueaban también".
Hoy, gracias a una inversión del Ministerio de Salud Pública
cubano, de más de medio millón de dólares, el programa nacional de
trasplantes se revitaliza. Es una realidad la reciente puesta en
funcionamiento de un moderno laboratorio de Biología Molecular que
garantizará al trasplante renal mayor éxito.
"Los resultados en términos de supervivencia tendrán que
incrementarse al hacerse más compatibles donantes y receptores.
Podrá realizarse el tipaje inmunológico de ocho compatibilidades HLA,
y no de seis como se hacía hasta el momento. Habrá menos rechazo al
órgano", refirió el doctor Mármol Sóñora.
El nuevo tipaje HLA por biología molecular no solo se revertirá
en mejoras para el trasplante renal. También beneficiará el de
células hematopoyéticas (antes llamado trasplante de médula ósea),
trasplantes de hígado, corazón, y los combinados hepatorenal,
cardiorenal y renopancreático.
Explicó el especialista que el tipaje por biología molecular
también estuvo limitado por el bloqueo norteamericano. "No se nos
permitía la entrada o compra directa a los Estados Unidos, cuando
incluso grupos de solidaridad quisieron donar uno hace casi 10
años".
El Estado invierte anualmente 20 mil dólares por cada paciente en
diálisis. En cambio, el trasplante renal es mucho más económico. Lo
que encarece en el mundo este proceder es el pago a los médicos y
personal paramédico, recursos humanos que Cuba tiene garantizado.
"Para nosotros es solo el costo de la inmunosupresión, los
medicamentos que se utilizan para el trasplante, y que después los
pacientes siguen tomando de por vida. Cuba los importa desde países
del primer mundo. No obstante, el tratamiento no excede los 5 000
dólares por año en cada paciente. A esto se suma, que luego de
transcurrido el primer año del trasplante, los costos totales
disminuyen considerablemente", explicó el doctor Mármol Sóñora.
Cuba es el país de menor negativa familiar a la donación en
Latinoamérica. No obstante, incrementar el trasplante renal precoz
antes de que los pacientes entren en diálisis, es un reto para el
CCN-TR y sus unidades nefrológicas. Por cada donante, cuatro
personas como mínimo podrían salvarse.
La donación constituye la única forma de lograr la sistematicidad
del programa y la respuesta rápida a los miles de pacientes
necesitados, para quienes este acto es garantía de vida.