En un intento por dibujarnos la Cuba del futuro, un grupo de
jóvenes en la víspera del año 2007 respondieron a una encuesta
aplicada por periodistas y corresponsales del periódico Juventud
Rebelde, sobre cómo veían a nuestro país en un periodo de 20 años.
Entre sus preocupaciones se encontraba la continuidad del
proyecto socialista cuando ya no esté la dirección histórica de la
Revolución, y por esa razón pedían que el Partido siempre estuviera
unido para que "haya una Cuba socialista con mayúscula, diferente
pero igual a la de hoy".
Sus demandas tuvieron relación con la educación cubana y la
preparación para ingresar a la Universidad, cuestionamiento
reflejado en las aulas hasta donde se llega sin los suficientes
conocimientos, por lo que han aumentado en exigencia los exámenes de
ingreso a ese nivel.
Uno de los reclamos se enfocó en la necesidad de formar, como
argumentara un encuestado, a "un país verdaderamente culto, con
mayor educación formal y cortesía", pedido que guarda estrecho
vínculo con el llamado a eliminar las indisciplinas del entramado
social cubano.
Fue una exigencia que para el 2020 los Cinco Héroes estuvieran de
regreso.
Muchas de las preocupaciones de los encuestados en aquel momento
van encontrando soluciones en la medida en que se desarrolla la
actualización del modelo económico y social del país en la
actualidad. Otro joven afirmaba con seguridad: "Creo que por fin
para entonces habré visto una pirámide de Egipto, quizá la Gioconda
en el Louvre o la Gran Muralla China, pero aun cuando viaje, siempre
volvería a mi tierra para compartir el destino de mi país, de mi
gente".
Hubo algunos reclamos drásticos aunque ineludibles, como el de
quien afirmó: "Nadie se acordará del reggaetón y Silvio tendrá una
estatua en La Habana". Y otros muy conscientes y objetivos en el
orden de las tareas por cumplir, sobre la posibilidad de dar la
vuelta a Cuba en el turismo nacional; que el obrero, el técnico, el
profesional, puedan vivir mejor que negociantes ilegales y los
vagos; sobre las mejoras del transporte y la vivienda.
Los jóvenes se pronunciaron porque los cambios acontecidos no
afecten nuestra forma de pensar y actuar, no exista la corrupción,
desaparezca la doble moral en su totalidad, y la convivencia sea con
personas más conscientes en todos los aspectos.
Sin dudas, necesidades en las que se irá avanzando, y de las
cuales debemos sentirnos todos protagonistas. La Revolución es una
obra perfectible construida por los hombres. No es un ente
abstracto, por el contrario, somos todos y cada uno de nosotros
haciendo lo que nos corresponde. No cabe duda de que la apertura a
la gestión no estatal, la entrega de tierras, la flexibilización de
la política migratoria, la posibilidad de obtener créditos para la
construcción de viviendas y las cooperativas, son realidades
palpables en una Cuba que se perfecciona y no se distancia de la
mira de los jóvenes.
Es altamente positivo que esa generación se haya pronunciado, y
todavía lo haga, por la existencia del socialismo, un "socialismo
renacentista, cultor de la belleza".