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Práctica de la natación en La Habana
Deseos de trabajar, más allá de causas y azares
Harold Iglesias
Manresa
La práctica de la natación en Cuba tiene poca participación, pero
en la capital, amén de precariedades económicas y otros azares, hay
deseos de trabajar.
Al decir del comisionado nacional Rodolfo Falcón, con respecto al
año 2000 la situación ha cambiado para bien: "Hay varias cuestiones,
la puesta en funcionamiento de las piscinas en todas las EIDE del
país es un indicador importante, con el handicap que se
deriva de una política de mantenimiento inexistente y la reducida
capacidad de matrícula, fijada en un máximo de 42 alumnos por
centro. Claro, el cubrir esa capacidad depende de las
potencialidades y la tradición de cada territorio. Este año,
incluso, logramos hacer una buena captación para la Mártires de
Barbados, con muchachos de varios municipios en la edad de nueve
años, a los cuales se les sometió a un sistema de pruebas
específicas. Confiamos en que a corto plazo se materialicen los
resultados, pues este es un deporte cuya edad idónea de iniciar la
práctica oscila entre los 5-6 años; en sexto grado los practicantes
deben dominar los cuatro estilos y regirse por planes de enseñanza
avanzado, y a partir de séptimo ya se establecen planes de
entrenamiento.
La
progesión de los futuros nadadores depende de la sistematicidad en
la práctica desde edades tempranas.
"Lo cierto es que la inestabilidad lastra la obtención de mejores
resultados. Podrás imaginarte que en otras provincias la cuerda se
tensa aún más, pues apenas se cuenta con una o dos piscinas en la
cabecera provincial", ahondó.
Aterricemos el fenómeno, con todo y el hecho de tener 14 de las
24 albercas destinadas para la práctica de la natación en desuso. La
Habana cuenta con más de 1 500 practicantes sistemáticos, traducido
en el dominio por varios años en los Juegos Escolares Nacionales y
cerca de un 65 % de la matrícula de 70 nadadores de la escuela
nacional Marcelo Salado, nativos de la capital. Al decir de Carlos
González, director provincial de deportes en el territorio, eso, sin
contar un movimiento no despreciable de pequeños involucrados en el
programa "Aprender a nadar", como antesala de su posible incursión
posterior en la disciplina. En este minuto los escenarios que forman
tritones y ondinas son los siguientes: Escuela Cesáreo Fernández
(municipio Playa), Camilo Cienfuegos (Plaza), Franz D’Beche (Guanabacoa),
El Palmar (Cotorro), La Casona de Cojímar, Rotonda de Guanabo (La
Habana del Este) y las cuatro de la EIDE Mártires de Bar-bados,
sumado a las de la Ciudad Deportiva, pertenecientes al INDER y que
concentran un volumen de explotación elevado, pues además de acoger
las prácticas de los infantes, sostiene, a raíz de la situación del
deteriorado techo del Complejo de piscinas Baraguá, buena parte de
las sesiones de las preselecciones nacionales.
El
joven licenciado Pedro Armando Ramos ha trabajado en El Palmar por
más de un año, incluido el plan de verano, donde pequeños,
entrenadores y colectivo son una gran familia.
NATACIÓN: MUCHO MÁS QUE NÚMEROS
¿Cuánto se necesita para rescatar una piscina? ¿Se establecen
procesos idóneos de captación y formación de talentos? ¿Constituye
la natación una disciplina deportiva extendida a todos los
municipios de la capital? ¿El convenio INDER-Ministerio de Educación
relacionado con los horarios de práctica resulta eficaz, rentable,
refleja acuerdo entre ambas partes?
Tras un intercambio con las autoridades citadinas y un recorrido
por varias instalaciones intentamos darles respuesta a algunas
interrogantes, para demostrar que hacer extensiva y sistemática la
práctica de la natación es mucho más que presupuesto, inversiones,
números. También son esenciales la voluntad y los deseos de
trabajar.
Comencemos esbozando algunos da-tos aportados por el ingeniero
Jorge Mancha, especialista principal del grupo de inversiones de la
Dirección Provincial de Deportes: "Las piscinas enumeradas se
dividen en dos grupos: las que cuentan con sistema de recirculación
(Cesáreo y la EIDE) y el resto de llenado y vaciado. En las primeras
se conserva mejor el agua, pero bombas, motor, dosificadores,
filtros y demás componentes, en su mayoría importados, son muy
costosos, en tanto la otra agrupación requiere de ciclos más cortos
en el proceso de cambiar el agua, y por ende un uso mayor del motor,
el gasto energético y sistema de cloración (manual) más complejo.
El
Ciro Frías sufre la acción del tiempo y su rescate constituye
todavía una quimera.
"Pongamos dos ejemplos: el mantenimiento semestral de las
piscinas de la EIDE cuesta entre 80-90 mil pesos moneda total, de
ellos un 10-15 % en moneda libremente convertible. El rescate de una
piscina es una inversión de magnitud; algunas están enclavadas en
zonas donde dependen para su llenado del sistema de acueducto.
Diseñarles una recirculación e importar sus componentes podría
costar aproximadamente 500-600 mil pesos, de ellos 100-120 mil CUC,
además de la contratación de fuerza especializada", acotó.
UN POCO MOJADOS
Los esfuerzos de colectivos de trabajo, padres y entrenadores
hacen posible que la natación sea más que una quimera.
Como todo en esta vida, la balanza la equilibran cuestiones
negativas y positivas: Según explicó Joaquín de los Ríos, por 13
años entrenador en Cesáreo Fernández, la escuela, con ocho alumnos
como promedio promovidos cada curso a la Marcelo Salado, es de las
mejores de la capital. Su solidez se sustenta en la iniciación
temprana, aprendizaje ininterrumpido y sesiones a partir de las 8:30
a.m. hasta casi las siete de la noche. En la alberca entrenan cerca
de 310 pequeños, que son estudiantes de la escuela del mismo nombre.
Casi actúa como una primaria especializada en natación.
En el Camilo Cienfuegos y el resto de las áreas de entrenamiento
golpean en mayor o menor medida las discrepancias entre el
Ministerio de Educación y el INDER en lo concerniente a la
liberación de los alumnos y establecer horarios de práctica
posteriores al término de la docencia. Armando González, mentor del
equipo de polo acuático de Plaza de la Revolución, actuales monarcas
provinciales, ahondó: "Conseguimos fusionar los horarios de
Educación Física y deporte participativo, pero aun así la ausencia
de homogeneidad en la composición docente de los grupos nos afecta.
Persiste ese bache en cuanto a coordinación".
La Casona de Cojímar cuenta con más de 70 muchachos; allí la
dedicación de Reina del Carmen Álvarez desde hace cinco cursos ha
sido la clave de los resultados, además de la carencia de
afectaciones. El panorama no difiere en El Palmar (116 alumnos) y
Guanabo, donde el constante accionar de sus colectivos da fe de la
entrega; incluso, la piscina olímpica del Cotorro ha servido de
refugio a los tritones y ondinas de la EIDE cuando han presentado
interrupciones. En el Rafael Conte, de Lawton, el añejo motor
colapsó en diciembre del curso pasado y tanto su directora Yahima
Sardiñas como el resto del equipo están ávidos de solucionar la
situación, que escapa de la mano de muchos, y el Ciro Frías (Arroyo
Naranjo)... eso es harina de otro costal. Re-quiere esfuerzos
supremos; el tiempo, clima, las indisciplinas sociales y el abandono
de las autoridades han dejado una huella profunda.
Rescatar una alberca cuesta, y mucho. Nunca será tan elevado el
costo de su manteniento, único mecanismo capaz de salvarla.
Planificarlo y controlarlo es un encargo de los cuadros a todos los
niveles. Sobre ellos recae la responsabilidad tanto de las piscinas
que trabajan como de las perdidas. |