La Vasija, estímulo para la creación y el desarrollo

Virginia Alberdi Benítez

Cada convocatoria al Salón de La Vasija, evento convocado por el Museo Nacional de la Cerámica y al que tanto empeño pone su director, el destacado historiador y crítico de arte Alejandro G. Alonso, representa un auténtico hito en el desarrollo de un formato y una especialidad que ennoblece la creación en las artes plásticas cubanas a partir de un referente tradicional que halla de ese modo nuevos estadios.

El salón de este 2013 no es la excepción. Más allá de las consideraciones del jurado, integrado por los artistas Tomás Núñez (Johnny) y Fer-nando Velázquez Torres y los críticos Isabel Pérez y Toni Piñera junto a Alejandro Alonso, destacan el número, la variedad y la calidad, puesto que en las 152 obras seleccionadas para ser vistas por el público, pertenecientes a 108 artistas, se observa no solo un oficio bien aprendido, sino elocuentes muestras de imaginación y manifiestas voluntades de lidiar con los retos formales.

El Premio Sosabravo, principal recompensa del Salón, recayó en el conjunto de platos Los colores de la vida, de Alejandro Cordovés, por la lograda inserción de una poética cargada de dramatismo en un soporte tradicional. El accésit, una beca de creación que otorga el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, recayó en la obra de Guillermo Ramírez Malberti Tras las huellas: pequeña historia de amor y de-samor, en la que nuevamente nos sorprende el ingenio del creador.

Por decisión del proyecto que dirige Tomás "Johnny" Nuñez, Alboroto Quieto, que promueve el trabajo con la cerámica de artistas no necesariamente relacionados con esta, tres artistas representados en el salón fueron premiados: Jorge Jacas, Glaucia Basulto y Aider Calzadilla; el premio consiste en la incorporación de estos artistas al proyecto. La Fundación Igneri de Timo Pimentel, de República Domini-cana, se sumó al evento al distinguir la pieza Margen, de Javier Martínez.

Entre las muchas obras expuestas seducen, por su realización y factura, las vasijas de Grisell Rivero, el ánfora de David Velázquez Torres y una pieza muy original de Gilberto E. Gutiérrez Amat.

En esta misma ocasión se inauguró en una de las salas del Centro Hispanoamericano de la Cultura (Malecón y Prado, Centro Ha-bana) la muestra Fósiles, de Fernando Ve-lázquez Torres, que al igual que la muestra del Salón, permanecerá expuesta hasta el 20 de octubre.

 

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