Tras las huellas del deber cumplido

Maylin Guerrero Ocaña

Una de las mayores satisfacciones que posee Nelson García Sifredo, teniente coronel retirado del Ministerio del Interior, tiene que ver con los muchos años de su vida dedicados a la Criminalística, especialidad que está celebrando su aniversario 50 en este 2013.

Fotos de la autoraDolores Carrión Leliebre.

Luego del triunfo de la Revolución, una de las primeras acciones del MININT fue enviar a la Unión Soviética a varios jóvenes para que se formaran como peritos. Al mismo tiempo, en la Isla otras fuerzas iban sentando también las bases de la Criminalística revolucionaria, a pesar de no contar con la necesaria preparación, tecnología y nivel cultural adecuado. En septiembre de 1963 se crea en la capital el Laboratorio Central de Criminalística.

"Éramos muy jóvenes —rememora Nelson García Sifredo—. Ninguno era universitario, y no poseíamos experiencia en este trabajo, solo lo que algunos compañeros aprendieron en la Unión Soviética. Carecíamos de los recursos tecnológicos más elementales, pues solo heredamos de la etapa anterior un microscopio de comparación, equipos de calor y un laboratorio de química".

En esos iniciales años, lograr el apoyo tecnológico proveniente de países amigos, la preparación de las fuerzas, no solo desde el punto de vista profesional, y el asesoramiento de personalidades de las diversas áreas del saber constituyeron prioridades para la Direc-ción del Laboratorio.

Nelson García Sifredo.

"Realizábamos actividades culturales, deportivas, militares... El día nos resultaba insuficiente, pues no abandonamos la preparación para ingresar después a la universidad, ni la realización de los peritajes", relata García Sifredo.

Con una nostalgia que se le nota en su hablar tímido y pausado, Dolores Carrión Leliebre (Lola) recuerda también aquellos años. Por más de tres décadas ella trabajó en el Laboratorio Central, donde empezó como traductora en 1964 y, tras pasar un curso de perito, laboró en los departamentos de Balística y Documen-tología. En este último campo se desempeñó por más tiempo.

"Tenía que analizar con mucha precisión casos de malversación, documentos falsificados, cheques falsos... y en los primeros años después del Triunfo, mucha propaganda contrarrevolucionaria".

En cambio, García Sifredo se dedicó fundamentalmente a la Biología. "Aunque al principio no me gustaba, porque creía que era cosa de mujeres, terminé enamorado de mi campo profesional".

Ello se le nota al hablar del primer peritaje antropológico de restos humanos que hicieron para resolver un caso; los sueros precipitantes que fabricaron en los setenta y ahorraron divisa al país; el desarrollo de las técnicas del retrato hablado y la identificación por fotografía, que años después emplearían durante el proceso de identificación de los mártires del Moncada.

"Fue una ardua tarea que cumplimos con éxito los peritos cubanos. El proceso duró cuatro años (1977-1981) en los que nos dedicamos por entero a saber quiénes eran los combatientes asesinados por las fuerzas batistianas en las acciones del Moncada.

"Como la identificación fotográfica entre cráneo y foto no era concluyente por sí sola, realizamos cerca de cuatro mil investigaciones más de diferente naturaleza, para garantizar el trabajo que hacíamos. Eran momentos en que no existían los adelantos de ahora, y había que improvisar mucho".

La Criminalística Revolucionaria cubana vive hoy tiempos completamente diferentes, aunque continúa siendo una institución donde los más jóvenes marcan el paso. "A diferencia de nosotros en aquellos años, los jóvenes de hoy están muy bien preparados y respaldados por una amplia tecnología de punta", expresa Dolores.

Ambos veteranos de la Criminalística, dedicados en alma y cuerpo a su profesión, incluso a veces alejados de la familia por cuestiones laborales, confiesan que aun después de retirados les resulta imposible perder el vínculo con la especialidad.

Es por eso que asesoran algunos casos importantes, imparten clases o simplemente visitan los departamentos que los vieron crecerse profesionalmente. En el caso de García Sifredo, escribir un libro sobre la historia de la Criminalística cubana. Son ejemplos de vidas consagradas a garantizar la seguridad de todo un país.

 

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