El día nos resultaba insuficiente, pues no abandonamos la
preparación para ingresar después a la universidad, ni la
realización de los peritajes", relata García Sifredo.
Con una nostalgia que se le nota en su hablar tímido y pausado,
Dolores Carrión Leliebre (Lola) recuerda también aquellos años. Por
más de tres décadas ella trabajó en el Laboratorio Central, donde
empezó como traductora en 1964 y, tras pasar un curso de perito,
laboró en los departamentos de Balística y Documen-tología. En este
último campo se desempeñó por más tiempo.
"Tenía que analizar con mucha precisión casos de malversación,
documentos falsificados, cheques falsos
...
y en los primeros años después del Triunfo, mucha propaganda
contrarrevolucionaria".
En cambio, García Sifredo se dedicó fundamentalmente a la
Biología. "Aunque al principio no me gustaba, porque creía que era
cosa de mujeres, terminé enamorado de mi campo profesional".
Ello se le nota al hablar del primer peritaje antropológico de
restos humanos que hicieron para resolver un caso; los sueros
precipitantes que fabricaron en los setenta y ahorraron divisa al
país; el desarrollo de las técnicas del retrato hablado y la
identificación por fotografía, que años después emplearían durante
el proceso de identificación de los mártires del Moncada.
"Fue una ardua tarea que cumplimos con éxito los peritos cubanos.
El proceso duró cuatro años (1977-1981) en los que nos dedicamos por
entero a saber quiénes eran los combatientes asesinados por las
fuerzas batistianas en las acciones del Moncada.
"Como la identificación fotográfica entre cráneo y foto no era
concluyente por sí sola, realizamos cerca de cuatro mil
investigaciones más de diferente naturaleza, para garantizar el
trabajo que hacíamos. Eran momentos en que no existían los adelantos
de ahora, y había que improvisar mucho".
La Criminalística Revolucionaria cubana vive hoy tiempos
completamente diferentes, aunque continúa siendo una institución
donde los más jóvenes marcan el paso. "A diferencia de nosotros en
aquellos años, los jóvenes de hoy están muy bien preparados y
respaldados por una amplia tecnología de punta", expresa Dolores.
Ambos veteranos de la Criminalística, dedicados en alma y cuerpo
a su profesión, incluso a veces alejados de la familia por
cuestiones laborales, confiesan que aun después de retirados les
resulta imposible perder el vínculo con la especialidad.
Es por eso que asesoran algunos casos importantes, imparten
clases o simplemente visitan los departamentos que los vieron
crecerse profesionalmente. En el caso de García Sifredo, escribir un
libro sobre la historia de la Criminalística cubana. Son ejemplos de
vidas consagradas a garantizar la seguridad de todo un país.