Como explica a Granma su jefe, el doctor Adolfo Rodríguez
Nodals, esta a su vez había sido una petición formulada al Grupo por
destacados científicos, médicos y otros profesionales del país.
"El Partido, el Gobierno y la Delegación de la Agricultura en
Cienfuegos apo-yaron en la readecuación de un local, ya existente,
para su instalación", indica Gladys Lien Fajardo Bolaños,
vicedelegada del MINAGRI en la provincia. La tarea de administrarlo
le fue confiada a la Empresa de Acopios.
"Un equipo seleccionado de científicos del Instituto de
Investigaciones Funda-men-tales de la Agricultura Tropical (INIFAT)
im-partió un curso sobre buenas prácticas y certificación de
productos orgánicos. Entre ellos figuraban especialistas con grado
internacional sobre el tema", apunta Rodríguez Nodals, miembro del
Comité Central del Partido.
Comenta que para suministrar los productos naturales ofertados al
pueblo en el centro inaugurado hace justo un año se recalcó en
articular un riguroso sistema de trabajo, capaz de avalar el no uso
de fertilizantes ni plaguicidas en su cultivo.
Al proyecto se vincularon organopónicos sujetos a vigilancia
estricta sobre el tema (tributarios en lo fundamental de vegetales,
viandas y hortalizas), así como áreas especiales de las montañas de
Cumanayagua, de donde provienen los frutales.
Se trabaja ahora —dentro de lo concebido como una "primera etapa
de productos naturales"— en un listado de especies recomendadas por
el Grupo Nacional: hasta 50 de ellas en este lapso inicial.
Durante la visita del reportero al establecimiento (a una cuadra
del Bulevar de Cienfuegos) se expendían a precios de oferta y
demanda alrededor de 25 ren-glones.
Conocimos por boca de dependientes y usuarios que en meses del
recién concluido verano existían aquí ofertas tan poco frecuentes en
los mercados como la guanábana, el anón o la pomarrosa de Malaca
(indebidamente llamada "pera").
Alberto Andrade, cliente habitual, acude a comprar anones todos
los martes o miércoles. Estos, imposibles de conseguir en otros
sitios, continúan en la tablilla y son traídos de Yaguanabo.
A juicio de la usuaria Magalys Morales Otaño, los pepinos
ofertados no se ponen malos; ni los tomates "fofos"; ni las papayas
maduras por un lado y podridas por el otro. "Lo natural es natural
—afirma—; y por eso este es mi lugar tradicional de compras".
Lidia Prieto Martín, dependienta fundadora, significa la
existencia de ofertas tan desconocidas para el cubano promedio como
colinabo, coliflor, brócoli y colirrábano, entre otras. Destaca la
presencia de las plantas medicinales provenientes de la finca del
Gallego Otero, en La Sierrita, algo bien solicitado por la
clientela.
En la actualidad se prohíbe la venta aquí de algunos cultivos que
por lo general se producen con determinados niveles de químicos,
como la papa y el tomate. Esto debe permanecer bajo recio control,
para no permitir ninguna variación y desvirtuar la esencia.
No sucede igual con la col. La ofertada la cultivan en el
Escambray, totalmente libre de dichos agentes; e incluso fuera de
temporada, al aprovechar las bondades de un microclima más fresco, a
más de 400 metros sobre el nivel del mar.
El doctor Rodríguez Nodals subraya a Granma que en una
segunda etapa o estadio de la plausible experiencia se trabajará
para certificar estos productos vendidos en el local como
"orgánicos", para lo cual se cumplirán estrictamente las normativas
internacionales existentes sobre el tema.
Resalta el jefe del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana y
Suburbana que la entidad cienfueguera es la primera del país con
estas características, con el doble valor de comercializar productos
sanos y cultivados —sin excepción— en Cuba.
Tanto el correcto funcionamiento del sitio como la constante
demanda de la población indican que esta suerte de prueba piloto
podría extenderse al resto de la nación, con similar éxito al
reportado aquí.