|
Producción de leche
Incumplimiento matancero por falta de exigencia
Ventura de Jesús
García
El pasado año la provincia de Matanzas no cumplió el plan de
entrega de leche a la industria. No contribuyó en consecuencia al
empeño del país por disminuir las importaciones de leche en polvo,
con un precio cada vez más elevado en el mercado internacional. En
lo que va del 2013 debe más de un millón de litros.
Es
propósito contar con al menos dos yuntas de bueyes por vaquería para
el traslado del forraje.
Para producir leche, las unidades deben garantizar el abasto de
agua, proteger al máximo sus áreas de pastos y crear su base
alimentaria con medios y recursos propios.
"La clave: cuidado del rebaño, el pasto y la consagración del
vaquero. Por eso yo digo que quien más leche da, en realidad, es el
hombre", comenta Rafael Ramírez Boza, uno de los más destacados
ganaderos de Cuba y a quien todos conocen como El Isleño.
La Genética determina
Que la provincia vaya de capa caída lo determina en gran medida
el declive de la Empresa Genética de Matanzas. Lo que ocurre en esta
entidad, responsable de más del 50 % del plan provincial, es
inexplicable.
Granjas como la UEB Majagua (la mejor del país en el 2009) y
Triunvirato, reportan decrecimientos notables en indicadores claves.
En el caso de Triunvirato, con 33 vaquerías en ordeño, debe más de
400 mil litros de leche, reporta bajo nivel en los nacimientos,
porcentaje elevado de mortalidad y mala calidad de la leche. Dicen
que esa situación está dada por inestabilidad de los cuadros,
indisciplina tecnológica y sobre todo el volumen de tierras
inutilizadas, con más de 760 hectáreas infectadas de marabú. Así,
sencillamente, no se puede.
“La
tarea del buen vaquero es todos los días del año, de campana a
campana”, Rafael Ramírez Boza.
Nivaldo Molina Tápanes, jefe de producción de la Empresa, refiere
los problemas, pero admite que otros hacen más en igualdad de
condiciones: crecen en las vacas en ordeño, en los nacimientos,
garantizan la disponibilidad de alimentos y logran altos ingresos
monetarios para los trabajadores.
Es el caso de la UEB Gonzalo. Su director, Gilberto Rodríguez
Trujillo, es un vaquero con 52 años de experiencia en el sector y
sabe al dedillo lo que hay que hacer.
"Este año hemos sacado 44 mil litros más que en el 2012, y 15 mil
por encima de lo planificado. Debemos cerrar el año con tres
millones 240 mil litros. La granja promedia 9,3 litros por vaca. Hay
42 nacimientos más. Tenemos caña y King grass para enfrentar
la sequía por espacio de siete meses. Contamos con mil 160 vacas en
ordeño, y la mayoría de las vaquerías dispone de al menos dos yuntas
de bueyes para el traslado del forraje.
"El que no cuida el ganado en desarrollo no puede ser ganadero.
Para nosotros eso es vital, y priorizamos sobre todo la vaca en su
último tercio de gestación. Es lo que garantiza el peso del ternero
al nacer, menos muertes, mejores indicadores reproductivos y mayor
producción de leche".
“Disponemos
de alimentos para enfrentar la sequía por espacio de siete meses”,
Gilberto Rodríguez de la UEB Gonzalo.
En la UEB Gonzalo están las mejores vacas del país, con unas 100
que promedian por encima de 25 litros. "Segui-mos sembrando para
ampliar la base alimentaria. Hay 30 hombres en la chapea, de forma
permanente, para limpiar las pocas áreas infectadas, y contamos con
seis cuadrillas de bueyes para surcar, cruzar y pa-sarles grada a
las áreas forrajeras", señala Osvaldo Fonseca, jefe del ganado en
desarrollo.
Capítulo aparte merecen en esta UEB, hombres como Juan Miguel
Prieto (vaquería 168), Michel Quintana y Sergio Quintana (162) y
Hurtado Almaguer (167). En estas unidades las vacas en ordeño
promedian hasta 14 litros y entregan a la industria unos 700 litros
diarios. "Darles de comer a las vacas y estar todo el tiempo con
ellas", es la filosofía de Sergio Quintana, quien expresa que el
trabajo es duro y continuo para mantener una vaquería de punta.
El valor del ejemplo
Tampoco para Rafael Ramírez Boza hay métodos más audaces que
ocuparse de los animales de un modo sistemático. "No se trata de
hacer las cosas bien un día o durante un tiempo, la tarea del buen
vaquero es todos los días del año, de campana a campana".
El buen estado de sus vacas se ve a simple vista. "Existe un
trabajo sostenido que permitió crear una base alimentaria sólida.
Aquí usted no se encuentra ni una mata de marabú, disponemos de la
caña y el King grass suficiente. No hay vacas anémicas; todo
el ganado está en perfectas condiciones.
"Entregamos casi mil litros diarios con un promedio de 14 por
vaca. Para nosotros no hay tiempos malos ni sequía. Los trabajadores
perciben unos 2 mil pesos al mes, pero se lo sacan del lomo. No es
fácil levantarse a las dos de la mañana todos los días del año,
ocurra lo que ocurra, además del ordeño, el cuidado de las vacas,
atender las áreas forrajeras y la limpieza de las naves".
Después de ver UEB como la Gonzalo, vaqueros como el Isleño y
directores como Gilberto, el incumplimiento matancero en el 2012 y
el déficit de más de un millón de litros en este 2013, no hay que
buscarlo en ningún insumo retrasado (que, claro, hacen falta), sino
en la responsabilidad de quienes guían este proceso productivo.
Que existan diferencias en los resultados productivos, es a todas
luces falta de exigencia de los principales responsables con los
incumplidores. Matanzas estaría entre las primeras provincias del
país si sus granjas fueran como la Gonzalo o con vaqueros como El
Isleño. |