NACIONES
UNIDAS. — A menos de 900 días para el límite fijado para el
cumplimiento de los Objetivos del Milenio, las Naciones Unidas
demandan un mayor compromiso global para combatir la pobreza y la
exclusión.
Con el inicio hoy de la semana de alto nivel del
LXVIII período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, los
representantes de los 193 países que la integran centrarán una buena
parte de sus intervenciones y debates en acelerar el cumplimiento de
las metas fijadas para 2015 en la Cumbre del Milenio de Nueva York
(2000), así como en trazar las pautas para el trabajo más allá de
2015.
Según datos de las Naciones Unidas, pese a los
avances en muchos de los objetivos, resta mucho por hacer para
mejorar las condiciones de vida (alimentación, salud, educación e
igualdad de oportunidades) para millones de seres humanos, en un
escenario marcado por la reducción de la ayuda al desarrollo
prometida por los países ricos.
Datos divulgados aquí reflejan que para 2010
alrededor de 700 millones de personas salieron de la extrema pobreza
respecto a la situación de 1990, lo cual permitió alcanzar con un
lustro de antelación la meta establecida en el foro de Nueva York,
mientras que la desnutrición cayó de 23,2 por ciento de la población
en 1990-1992 a 14,9 en 2010-2012.
Sin embargo, mil 200 millones de seres humanos
continúan afectados por la pobreza extrema y casi 900 millones
padecen hambre.
En materia de educación primaria universal -el
segundo de los objetivos- aumenta la cantidad de personas
alfabetizadas y los niños fuera de las escuelas decrecieron de 102
millones en 2000 a 57 millones en 2011, aunque persisten fenómenos
como la deserción escolar y unos 250 millones de infantes no pueden
leer ni escribir.
También en la igualdad de género y la autonomía de
la mujer se han dado pasos significativos en los últimos años, pero
la ONU estima que permanecen disparidades en cuanto al acceso de las
féminas al trabajo y a los puestos de dirección.
Respecto a la cuarta meta, reducir en dos tercios la
mortalidad infantil entre 1990 y 2015, se ha logrado disminuirla en
un alentador 47 por ciento, aunque es necesario un impulso para
superar la muerte diaria por enfermedades prevenibles de 18 mil
menores de cinco años.
Por su parte, la mortalidad materna también decreció
casi la mitad desde 1990, progreso notable pero insuficiente de cara
al propósito de reducirla en tres cuartos para 2015.
En el caso del VIH/sida, los nuevos contagios
disminuyeron un 21 por ciento de 2001 a 2011, mientras que la meta
de garantizar el acceso universal de tratamientos con retrovirales
parece al alcance de continuar la actual tendencia, señala la ONU.
La séptima meta del milenio tiene que ver con la
sustentabilidad ambiental, aspecto en el cual las Naciones Unidas
instan a un mayor compromiso para enfrentar las emisiones de gases
contaminantes, la deforestación, la sobreexplotación marina y el
peligro de extinción de muchas especies.
Pese a los avances en el acceso al agua potable y
las condiciones de salubridad, en el planeta dos mil 500 millones de
personas carecen de la posibilidad de hacer sus necesidades
fisiológicas en baños y letrinas.
En materia medio ambiental, uno de los principales
retos que encara la humanidad es el cambio climático y su impacto en
el calentamiento global, las sequías y los fenómenos climáticos
extremos, escenario en el que los países subdesarrollados exigen a
las naciones industrializadas y los contaminadores históricos un
mayor compromiso.
El octavo objetivo del milenio tiene que ver con el
fomento de una asociación mundial para el desarrollo, meta golpeada
por el hecho de que por primera vez ha disminuido por dos años
consecutivos la ayuda prometida por los países ricos a los más
pobres.