PL informó que los gendarmes lograron desalojar a una parte del
grupo, pero varios activistas permanecen encadenados en la
instalación ubicada en la comuna de Jouarre, del departamento de
Seine-et-Marne, colindante con París.
Desde agosto la compañía norteamericana realiza trabajos de
exploración para, según las autoridades, completar la cartografía
subterránea de la denominada cuenca parisina.
Los defensores del medioambiente, sin embargo, sospechan que el
verdadero objetivo de las perforaciones es descubrir eventuales
depósitos de hidrocarburos de esquisto, en espera de que el gobierno
autorice su explotación.
Se trata de mantos de combustibles fósiles comunes, pero ubicados
debajo de gruesas capas de rocas de esquisto, de una gran dureza y
que para romperlas es necesario utilizar el método de la llamada
fracturación hidráulica.
Esta consiste en inyectar agua a una gran presión, acompañada de
sustancias químicas poderosas para quebrar la piedra y liberar los
energéticos.
Francia y otros países prohíben esta tecnología porque los
químicos envenenan el manto freático de mediana y gran profundidad y
causan un daño irreversible al entorno.
En EE.UU., por el contrario, está permitida y la firma Hess Oil
es una de las principales explotadoras de estos recursos.