Mundial de Budapest

Se nos fue el avión de las preseas en la greco

Harold Iglesias Manresa
harold.iglesias@granma.cip.cu

Desvanecidas todas las esperanzas, los clásicos perdieron el toque en Budapest y lejos de acceder a algún metal, sucumbieron en instancias tempranas, para tan siquiera acumular puntos en la tabla de posiciones. Algo que en las ediciones mundialistas del presente siglo no les había sucedido, pues su presencia en el podio hasta ahora había sido una constante.

Dos títulos en el estilo greco y otros tantos en la libre, fueron las credenciales de los ira­níes para dominar por naciones.

El último de nuestros cuatro gladiadores grecorromanos en ceder fue el camagüeyano Pedro Isaac (66 kg), que esta vez no pudo hacer honor a su doble condición de bronceado en Herning 2009 y Estambul 2011, y no pasó de su primer pleito al sucumbir 1-4 frente al ruso Islam Albiev.

Isaac incluso tuvo oportunidad de redimirse en la repesca, pues Albiev culminó en plata y lo arrastró. Entonces, luego de imponerse 3-2 al armenio Sasun Ghambaryan, cedió por ese mismo marcador a manos del alemán Frank Stabler, en definitiva bronce junto al indio Yadan Sandeep. Del cetro se apoderó el sudcoreano Han-Su Ryu; mientras Isaac en definitiva recaló en un discreto escaño 18 entre 39 inscritos.

De los cuatro discípulos de Carlos Ulacia, el indómito Ismael Borrero (60) fue el de mejor ubicación con el undécimo puesto, tras ganar dos pleitos antes de chocar 3-12 con el nipón Kazuma Kuramoto. Gilberto Piquet (84) y Yasmani Lugo (96) culminaron en los lugares 29 y 32, por ese orden.

Otros dos pesos se definieron la víspera: en los 74 el también representante de Sudcorea, Kim Hyeon Woo, se llevó el gato al agua; mientras el iraní Amir Aliakbari (120) concretó el rendimiento de su país, capaz de desplazar a la potente Rusia de la cima del medallero general con cuatro oros, una plata y dos bronces por 3-4-4 los rusos. Japón (3-0-1) se agenció la tercera plaza. Para tener una idea del poderío de los rusos baste decir que salvo en Guangzhou 2006, cuando los gladiadores del imperio del sol naciente los desplazaron de la cima, habían dominado el medallero de todas las ediciones del actual siglo.

En cuanto a la comitiva antillana de 11 gladiadores cabe señalar que, salvo el séptimo escaño de los libristas (19 puntos), amparados en los subtítulos de Liván López (66) y Reinieri Salas (84), estuvieron por debajo de lo proyectado. Los marcadores adversos abultados y los tropiezos tempranos hacen pensar en una revisión de qué está faltando, tanto en el plano físico como en el técnico-táctico, amén del hándicap permanente que significa no medirse a rivales de elite europeos y asiáticos hasta llegada la hora de la verdad en la competencia fundamental del año.

Esta vez la arena Laszlo Papp de la capital húngara dejó alegrías y sinsabores. La alerta está, en el horizonte habrá muchas otras batallas donde probar a nuestros luchadores, con el afán de preparar el terreno para intentar mantener en Río de Janeiro 2016 la cadena ininterrumpida de cetros que ostenta la disciplina desde Barcelona 1992.

 

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