Sin más preámbulos damos a conocer 20 respuestas sobre
alcoholismo que, de seguro, nuestros lectores agradecerán por el
saber y el magisterio que encierran las ideas que el científico
cubano compartió con Granma.
1. ¿Qué es el alcoholismo?
Es una enfermedad crónica —aunque rehabilitable— y la más
frecuente y dañina de todas las drogadicciones conocidas, pues los
comportamientos bajo la influencia del alcohol, tanto en pacientes
alcohólicos como en quienes lo consumen en forma no social, alcanzan
como problema de salud mundial igual rango que el cáncer y las
enfermedades cardiovasculares, principales causas de muerte.
2. ¿Es también un vicio?
No, es una enfermedad, incluida en todas las clasificaciones
internacionales y ajena al vicio, la inmoralidad o a las tendencias
delictivas, ya que hasta el mejor de los seres humanos corre el
riesgo de padecerla pues no respeta edad, sexo, color de la piel,
escolaridad, estado civil, procedencia cultural, desarrollo
político-ideológico ni creencias religiosas.
3. ¿Es un problema social, y también de salud en Cuba?
En las últimas dos décadas ha alcanzado ambas categorías.
4. ¿Qué consumo, y de qué bebidas, podría considerarse lo normal?
Lo normal es que el alcohol no se incorpore al estilo de vida,
evitar a toda costa la embriaguez, no pasar de uno a dos tragos por
ocasión de consumo, ni alcanzar los fines de semana el catastrófico
consumo en bingo (cinco o más tragos en el hombre y cuatro o más
tragos en la mujer por sesión de consumo). Es decir, lo normal o
social es un consumo que no supere las normas culturales y que no
dañe al consumidor ni a quienes le circundan, ni afecte su economía
ni su libertad para decidir cuándo y hasta cuánto debe beber.
5. ¿En qué momento se puede considerar que una persona es
alcohólica?
Cuando el alcohol "se impone" en el estilo de vida, se violan las
normas sociales de consumo, se determinan daños biológicos,
psicológicos o sociales; se pierde la libertad de decidir y se
mantiene el consumo pese a daños evidentes o intentos personales por
dejarlo. También cuando familiares y amigos advierten que a "mano
limpia" se ha perdido la pelea y se necesita ayuda médica.
6.
¿Es una adicción "aprendida" o existe alguna predisposición genética
o de otro orden que contribuya a convertirnos en alcohólicos?
Nadie nace alcohólico ni con propensión a beber. Eso "se
aprende". La herencia sí puede aumentar la vulnerabilidad ante los
efectos del alcohol y acelerar la instalación del alcoholismo o
contribuir a la aparición de otras enfermedades que predispongan al
consumo, como la depresión o la ansiedad, y entonces se habla de
herencia indirecta.
7. ¿Se conocen los mecanismos por los cuales se desarrolla esta
dependencia?
Como telón de fondo imitación, búsqueda de aceptación,
repetición, excesos o intentos fallidos de enfrentar el estrés o
divertirse. Hay también mecanismos cerebrales que contribuyen a
ello.
8. Situados literalmente en el borde de ese abismo (convertirnos
en alcohólicos), ¿es consciente la persona de la situación en que se
encuentra?
Desde que se pasa de bebedor social a bebedor de riesgo (excesos
y embriaguez cada vez más intensos y frecuentes) se reciben muchos
consejos, pero el mecanismo de negación hace que no sean aceptados,
aunque cuando empiezan las lagunas de memoria y se aprecia que el
alcohol "va tomando las riendas", pero sobre todo cuando fallan los
intentos por controlarse "a mano limpia" (sin las "armas" del
tratamiento), se va instalando la conciencia de que hay un problema
y debe buscarse ayuda.
9. ¿Qué daños fundamentales a la salud, avalados científicamente,
origina esta dependencia a corto y más largo plazos?
Los daños corporales (cirrosis, infartos cardiacos y cerebrales,
delírium tremens, afectación renal y sexual) se suman a los
psicológicos sociales y espirituales (insensibilidad humana
transitoria). El uso no social de alcohol se vincula a 60
enfermedades, y en nuestro continente dicho consumo es el primero de
los 26 factores de riesgo para enfermar que valora la Organización
Panamericana de la Salud. Luego es más peligroso que el fumar, la
hipertensión arterial, el colesterol malo alto, la obesidad, entre
otros.
10. ¿Es mito o realidad que un consumo moderado mejora el
funcionamiento del corazón?
Es ciencia constituida, pero la cantidad para lograr efectos
positivos es de un cuarto de copa de vino tinto una vez al día,
siempre que no sea un menor de 18 años, un paciente alcohólico o
epiléptico o una gestante, que no deben tomar ni una gota. Claro
que, salvo las excepciones señaladas, quien beba más de esa cantidad
en forma moderada no tendrá daños, pero ya no tendrá efectos
positivos.
11. ¿Y en cuanto a que contribuye a incrementar la actividad
sexual en el hombre?
Hace más de 400 años que William Shakespeare en su tragedia
Macbeth escribió: "El alcohol provoca el deseo, pero afecta la
ejecución". No es por gusto que la primera pregunta de un sexólogo
ante un "fracaso sexual" es: ¿había usted ingerido bebidas
alcohólicas? A largo plazo se requerirá de la rehabilitación para
recuperar el vigor sexual.
12. ¿El consumo de alcohol está contraindicado cuando estamos
tomando algún tipo de medicamento?
El alcohol, el tabaco y otras drogas con frecuencia reducen el
efecto de muchos medicamentos y en algunos casos pueden determinar
reacciones graves, como ocurre con antibióticos sulfas y fármacos
antidiabéticos. Lo más recomendable es consultar al médico para
evitar problemas.
13. ¿Y durante el embarazo, la lactancia¼
?
Hay un llamado muy emotivo y correcto de científicos de habla
inglesa a las madres en esas condiciones: "Por el bienestar de su
bebé no pruebe ni una gota de alcohol". Es peor que el tabaco, que
ya es decir. Los riesgos son incalculables y para toda la vida. Es
igual a la ruleta rusa. Si lo sabe, no lo haga, por favor.
14. ¿Hay servicios asistenciales y especialistas encargados de
ofrecer atención a estos pacientes?
Nuestro sistema de Salud Pública sigue un programa promocional de
salud, preventivo y rehabilitatorio totalmente gratuito y en
constante desarrollo, cuyas primeras vías de contacto son el médico
y la enfermera de la familia, el policlínico y el centro comunitario
de salud mental, que asumen la orientación y terapia integral de los
pacientes con el respaldo, según la evolución, de servicios
hospitalarios y centros especializados, y después están los grupos
de autoayuda GAMA, del Ministerio de Salud Pública, y otros
igualmente prestigiosos y valiosos como Alcohólicos Anónimos.
15. ¿Qué síntomas podrían darnos una alerta de que estamos
marchando rumbo a la adicción?
En efecto, se trata de un proceso en el que el consumo de alcohol
deja de ser social y tanto los excesos como la relevancia del tóxico
van ganando preeminencia en el estilo de vida. Se piensa en una
salida y surge la preocupación por garantizar el suministro de
alcohol. Los familiares y amigos comienzan a alertar, cada vez se
requiere más cantidad de bebida y la economía empieza a dañarse;
molestan los señalamientos y comienza algún grado de culpa, hay
resacas intensas y se fracasa en algún intento (desarmado) de
suprimir el consumo.
16. ¿En qué consiste el tratamiento?
La esencia es un estudio clínico integral, vitaminoterapia, la
psicoterapia de grupo, orientación familiar y el seguimiento en
grupos de autoayuda.
17. ¿Es curable el alcoholismo?
Es rehabilitable, pues de regresar al consumo la recaída es
inevitable, como ocurrió con dos pacientes nuestros luego de 22 y 23
años de abstinencia total. La explicación está en la huella o
memoria celular de ser un adicto que queda impresa en el ADN hasta
10 mil años después de fallecer. Pero bien entendido que la
rehabilitación resuelve para siempre los problemas y cada vez es el
rehabilitado mejor persona hasta llegar a ser un ciudadano ejemplar.
18. ¿Concluido el tratamiento los pacientes no pueden volver a
beber siquiera moderadamente?
¡Jamás! Y en ninguna cantidad de alcohol ni droga sustituta que
transforme la conducta.
19. ¿Cómo ayudar a un familiar o amigo que sufra de esta
adicción?
Persuadirlo en momentos de sobriedad para que reciba ayuda médica
y no olvidar el pensamiento persa de "quiéreme cuando menos lo
merezco porque es cuando más lo necesito".
20. ¿Qué comentario final nos dejaría?
En 40 años he atendido en total a unos 4 mil pacientes
alcohólicos o con otras adicciones procedentes de diversos países,
provincias y municipios y solo recuerdo a tres que
desafortunadamente habían nacido para revolcarse en el estiércol por
su mala calidad humana. Los restantes han sido iguales o mucho
mejores que yo, y cuando se rehabilitan se convierten en personas
respetables y muchas veces admirables por sus condiciones humanas.