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El valor de una decisión
Germán Veloz Placencia
HOLGUÍN.— El derecho a la educación y las sendas para hacerlo
realidad plantean llevar a punta de lápiz las cuentas de los gastos
del proceso docente, sustenta Aymí Domínguez Matos, directora del
Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) Armando Valle López, en
Calixto García, municipio que dispone este año de más de 26 millones
de pesos para el sector de la educación.

El cumplimiento del ciclo de la enseñanza preuniversitaria
contribuye al uso óptimo del presupuesto disponible en cada centro.
La conversación gira en torno a la conversión de centros
educacionales internos en externos, medida que apoya por
considerarla objetiva.
"Durante el curso 2008-2009, cuando éramos un Instituto
Preuniversitario en el Campo (IPUEC), con régimen de beca para unos
400 alumnos, el presupuesto fue superior al millón 438 mil 600
pesos".
Lo gastado entonces únicamente en alimentación, base material de
vida (uniformes, sábanas, etc) y transporte para asegurar los pases
de los educandos, la asistencia diaria de los profesores y otros
servicios, ascendió a más de 648 mil 770 pesos.
"Sin embargo, durante el pasado curso, con una matrícula de 391
alumnos, ejecutamos en general 674 mil 400", dice satisfecha de la
comparación.
AJUSTES FUNDAMENTADOS
El municipio de Calixto García llegó a tener nueve IPUEC,
ubicados en el llamado Plan San Andrés. Desde que echaron a andar a
principios de la década de los setenta del pasado siglo
contribuyeron a la formación de miles de estudiantes de toda la
provincia, particulariza Leonel Díaz Pérez, metodólogo de
Organización Escolar de Preuniversitario.

La estabilidad del claustro de profesores es uno de los motivos del
incremento del aprendizaje de los alumnos del IPU Armando Valle
López.
"Cerraron siete, que gastaban más de diez millones de pesos al
año. Tenían una matrícula promedio de 450 becarios y en cada uno de
ellos se invertía por curso 2 358 pesos.
"Actualmente un alumno de un IPU gasta como promedio en el mismo
periodo 1 852 y eso que los precios han subido. Tomemos simplemente
las nuevas tecnologías en uso y veremos enseguida las altas cifras
que pagamos por su mantenimiento".
Cerrar los IPUEC o convertirlos en centros externos fue una
decisión correcta. "Surgieron con el principio martiano de vincular
los estudiantes al trabajo, lo cual fue una realidad durante muchos
años. Las alumnas y alumnos realizaban las cosechas y las atenciones
culturales en áreas de cultivos varios y cítricos pertenecientes a
empresas estatales".
Con el tiempo aparecieron fenómenos que transformaron la
situación. En muchos lugares crearon las Unidades Básicas de
Producción Cooperativa (UBPC), que vincularon los trabajadores a las
áreas y solo reclamaban a los estudiantes en los picos de cosechas.
Luego vino el deterioro de las plantaciones de naranja y guayaba,
víctimas de enfermedades y del envejecimiento.
Entre otros males, aparecieron violaciones de los convenios,
deficiente planificación y organización de las labores en las
entidades agrícolas y las escuelas, falta de implementos y de
personal acto para dirigir a los alumnos en los campos. Finalmente
los problemas acumulados mellaron el concepto básico
estudio-trabajo.
RECUPERACIÓN A LA VISTA
Rosa María Rodríguez Camejo y Maikel López Avalle forman parte
del personal docente del Armando Valle desde el periodo en que el
plantel estaba en la zona de Cabezo, en pleno campo. Para ellos y
cualquier otro de sus compañeros era una odisea el traslado diario
de ida y vuelta porque a los problemas del transporte se unía el mal
estado de los caminos.
Máster
en Ciencias de la Educación Aymí Domínguez Matos: “Entre los
docentes y las familias elevamos la formación de valores en los
estudiantes”.
Las condiciones de trabajo estaban por el suelo, consecuencia del
acentuado deterioro de las instalaciones debido al paso del tiempo y
algunos factores subjetivos como maltratos y alteraciones de las
etapas de mantenimiento.
Ambos refieren que en el inmueble ocupado actualmente el claustro
de profesores recuperó la estabilidad, lo cual corrobora Aymí, la
directora, contenta porque tiene cubierta la plantilla de 58
docentes.
"Fortalecimos las relaciones es-cuela–familia. Al empezar el
curso visitamos en sus casas a los alumnos para realizar la
caracterización lo más objetiva posible.
"Una vez al mes realizamos las sesiones de la Escuela de
Educación Familiar, en las que analizamos la marcha de la docencia y
lo que tenemos que hacer en unión para formar integralmente a los
alumnos. El curso pasado la asistencia de los padres llegó a más del
90 %".
Con 32 años de experiencia docente, Marilín Pérez Perodín,
profesora de geografía, es una persona con criterios sólidos. "El
régimen de los centros externos como el nuestro nos obliga a
planificar correctamente el horario docente y a elevar la calidad de
las clases, para que los estudiantes, quienes no cuentan con el
tiempo de estudio programado a los becados, asimilen mejor los
conocimientos".
Han tomado muy en serio el aprovechamiento de los turnos de
Atención a las Diferencias Individuales y la realización de los
diagnósticos de los estudiantes con dificultades en el aprendizaje,
así como la preparación metodológica, puntualiza.
El fortalecimiento de los vínculos entre la escuela y las
familias, así como la estabilidad del claustro y del consejo de
dirección inciden directamente en la calidad del aprendizaje, lo
cual se refleja en la retención escolar del Armando Valle, botón de
muestra de lo que ocurre en la provincia en ese indicador.
Funcionarios de la dirección Provincial de Educación tienen
presente que hasta el periodo 2007-2008 en cada preuniversitario del
territorio, los cuales eran en su totalidad internos, entre el
inicio de un curso y otro, aproximadamente se perdían 130 alumnos.
En cuanto al ciclo completo, o sea, los que debían transitar de
décimo hasta duodécimo grado, no se graduaban 168 por cada escuela.
Hoy entre un curso y otro abandonan las aulas cuatro alumnos por
centro, mientras que no obtienen el título de bachiller 14 como
promedio.
Como el resto del país, en Holguín el reordenamiento de la red
escolar ha traído beneficios económicos, organizativos y docentes a
la enseñanza media superior en la que se centra este material sin
olvidar que el proceso abarcó centros de primaria y secundaria, así
como universidades.
Hoy los planteles preuniversitarios del territorio agrupan a más
de 13 000 estudiantes, cifra cercana al 60 % de la matrícula
reportada durante el 2008. No es el resultado de cortes arbitrarios
en el presupuesto, sino el fruto de la evaluación correcta de las
demandas del desarrollo de la economía y la sociedad. |