Reclaman cambios en la mesa de paz para Colombia

Sergio Alejandro Gómez

A diez meses de instalada la mesa de conversaciones en la capital cubana, el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP reclamaron distintos cambios para continuar avanzando en la búsqueda de la paz.

El exvicepresidente colombiano y líder de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, pidió acelerar el ritmo de los diálogos y alcanzar resultados.

El Acuerdo General de La Habana, que rige las conversaciones, precisa que el trabajo sobre los puntos se llevaría a cabo "de manera expedita y en el menor tiempo posible, para cumplir con las expectativas de la sociedad sobre un pronto acuerdo", recordó De la Calle en su alocución desde el capitalino Palacio de Convenciones con motivo del fin de un nuevo ciclo de diálogos.

"Hemos avanzado y tenemos logros importantes, pero no son suficientes", dijo. "Tenemos que mostrarles más resultados a los colombianos".

De la Calle, sin embargo, afirmó que el Gobierno mantiene "la fe" en el éxito del proceso y reiteró que "la paz es aquí y ahora".

Por su parte, la delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) reiteró su posición de que la solución del conflicto no puede atarse a fechas ni responder a intereses partidistas.

"La paz debe ser una política de Estado", dijo el máximo representante de la delegación de las FARC-EP, Iván Márquez.

El Comandante guerrillero también mencionó el Acuerdo General en su intervención. Aclaró que este no reconoce vencedor alguno y por tanto, "en la mesa debe prevalecer la relación parte-parte, entre iguales".

Las FARC-EP criticaron, una vez más, las medidas unilaterales emprendidas por el Gobierno a espaldas de la mesa, lo cual ha desviado la atención del debate sobre la participación política, el punto que se aborda en estos momentos, después de llegar a un principio de acuerdo sobre el espinoso tema agrario.

El comunicado conjunto emitido por las partes al cierre de este ciclo no incluye avances considerables en relación con el anterior, y repite que "continúan avanzando en la construcción de acuerdos" en torno al punto de la participación política.

MARCO JURÍDICO Y REFERENDO

Los últimos ciclos de conversaciones entre el Gobierno y la guerrilla han estado signados por dos procesos que transcurren en Colombia, pero que repercuten en la mesa de La Habana: la aprobación del Marco Jurídico para la Paz y un proyecto presentado por el presidente Juan Manuel Santos con vistas a refrendar un posible acuerdo de paz el mismo día de las elecciones presidenciales del 2014.

Ambos temas tienen relación directa con puntos de la agenda que no han sido abordados aún, como son, entre otros, los derechos de las víctimas y la refrendación del fin del conflicto.

El Comandante Márquez explicó que el proyecto presentado al Congreso no corresponde a acuerdo alguno con las FARC-EP y por tanto, no las compromete.

Cuando se arribe a la discusión del punto sexto de la agenda dedicado a este tema —apuntó—, la guerrilla insistirá en la convocatoria de una Asamblea Constituyente como mecanismo de refrendación.

La guerrilla también se ha pronunciado sobre el cuerpo legal ideado para aplicar justicia en un escenario posconflicto. El Marco Jurídico para la Paz ya fue declarado válido por la Corte Constitucional colombiana, pero la guerrilla no lo respalda.

Uno de los puntos polémicos de este marco es su interpretación sobre la llamada justicia transicional. Según el ICJT (Centro Internacional para la Justicia Transicional, por sus siglas en inglés), esta constituye un conjunto de medidas judiciales y políticas que diversos países han utilizado como reparación por las violaciones masivas de derechos humanos.

El ICJT señala en su sitio web oficial que la justicia transicional no es un tipo especial de justicia, sino una forma de abordarla en épocas de transición desde una situación de conflicto o de represión por parte del Estado.

Sin embargo, prácticamente todas las referencias oficiales al Marco Jurídico para la Paz se dirigen a la guerrilla y no a otros actores de un conflicto de más de medio siglo..

Sobre este tema, las FARC-EP apuntaron que el marco tiene "el inadmisible desacierto de pretender colocar en condición de victimario unilateral al movimiento guerrillero, a sabiendas de que las víctimas lo son del conflicto".

"Se construye un nicho de impunidad para el responsable fundamental de la confrontación, el cual por más vueltas que se le dé al asunto, por acción o por omisión, resulta siendo el Estado".

 

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