"Ese es nuestro propósito, tener todas las condiciones creadas
para salir desde el primer día a buscar la clasificación y luego
luchar por el campeonato", asegura Yamil Ahuar Fondín, comisionado
provincial de este deporte, mientras en el terreno Avispas y
Alazanes granmenses, escenifican un cerrado juego preparatorio.
Los aficionados ya elogian las condiciones de la instalación,
cuyos trabajos de reparación y mantenimiento general, a cargo de
trabajadores de las empresas de Abastecimiento y Servicios a la
Educación (EPASE), de Restauración y Conservación de Monumentos (ERCOM),
y del INDER, se advierten por doquier.
Tras el paso del huracán Sandy, para poder acoger la anterior
Serie Nacional, el estadio recibió lo que llamamos un pase de mano
—señala el licenciado Rafael Soto Carrasco, quien desde hace cuatro
meses se desempeña como su administrador—, de ahí que con el apoyo
del Partido y el Gobierno se decidiera rescatar ahora su esplendor.
"De los daños causados por el ciclón —precisa— se repone la
celosía exterior, se acomete la pintura general alrededor de la
instalación, especialistas de electrometales de la Industria
Deportiva de La Habana repararon la pizarra lumínica, y se ha
mejorado el arbolado".
Interiormente, basta ingresar en el graderío para constatar por
toda la banda izquierda el rápido avance de la pintura de las gradas
y los palcos bajos, con predominio de los colores negro, rojo y
blanco, que identifican a las Avispas.
"Los peloteros están maravillados con el terreno —destaca Soto
Carrasco—, porque en el campo corto se levantó todo hasta el
drenaje, luego rellenamos con arcilla nueva, le dimos tratamiento al
césped hasta los jardines y el resto queda a cargo del sistema de
riego y la máquina chapeadora".
Para completar el acondicionamiento, se dispone de los recursos
necesarios para la reparación de los colchones, tanto el sistema
eléctrico como de comunicaciones para transmisiones radiales y
televisivas recibieron notables mejoras, y las torres de iluminación
serán pintadas de rojo y negro.
El esperado 3 de noviembre, muchos lo consideran como una
reinauguración del Guillermón, después de aquella del 24 de febrero
de 1961.