A 40 años del crimen, los vicepresidentes del Partido Socialista
Daniel Manouchehri y Daniel Melo instaron al gobierno del presidente
Sebastián Piñera a que impulse las gestiones diplomáticas para que
Estados Unidos extradite a uno de los exoficiales imputados por el
asesinato, el otrora teniente Pedro Barrientos, residente en la
Florida.
"Lo torturaron, humillaron y acribillaron, pero no sabían que su
voz era inmortal. El canto valiente de Víctor Jara siempre será
canción nueva. Pero recordamos a Víctor Jara no solo para destacar
su figura, sino además para levantar la voz porque sus asesinos
están libres", exclamó Manouchehri.
Melo, por su parte, consideró que "el asesinato de Víctor Jara
representa uno de los crímenes más crueles y cobardes de la
dictadura cívico-militar que encabezó (Augusto) Pinochet".
La viuda del músico, Joan Jara, rememoró el legado artístico y
social del trovador, a quien señaló como símbolo de muchas cosas, de
ahí que sea recordado con cariño y fuerza no solo por un gran número
de sus conciudadanos, sino también a escala mundial.
"Yo agradezco mucho. No puede ser en el nombre de Víctor, pero lo
siento así. Con Víctor en mi corazón doy gracias por este hermoso
trabajo hecho con tanto amor; muchas gracias", manifestó la
exbailarina y coreógrafa británica en la inauguración de una muestra
pictórica homenaje, consistente en varios murales pintados en el
Cementerio Metropolitano, donde fuera hallado el cadáver de su
esposo junto al de otras tres personas.
Las actividades en honor del cantautor se extendieron hasta la
medianoche del domingo, con un gran concierto en que participaron
varios grupos musicales.
Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, encabezado
por el general Augusto Pinochet, la entonces Universidad Técnica del
Estado fue cercada por tropas del Ejército, que ocuparon el recinto
y apresaron a estudiantes y profesores, quienes fueron conducidos al
Estadio Chile, convertido en un centro de tortura y muerte.
Entre los profesores apresados se encontraba Víctor Jara, quien
al ser reconocido por sus captores, fue sometido a interrogatorios,
golpizas y disparos letales, incluso brutales maltratos a sus manos,
con la idea de que de ellas no brotara música nunca más.
"Ay canto que mal me sales/ cuando tengo que cantar espanto/
espanto como el que vive/ como el que muero, espanto/ de verme entre
tanto y tanto/ momento del infinito/ donde el silencio y el grito/
son las penas de este canto", así describió la odisea en el entonces
Estadio Chile el cantautor, en una parte de su poema escrito por
esos días de encierro junto a cinco mil personas.
Las cuatro décadas de la muerte de Jara encuentran a su familia
inmersa en una batalla judicial dirigida a que sean sentados en el
banquillo de los acusados todos los responsables del crimen.
En días recientes, los familiares presentaron una demanda contra
Barrientos en un tribunal federal en Jacksonville, Florida, Estados
Unidos, a fin de que se proceda a su extradición para que responda
ante la justicia chilena por el crimen de Jara, quien cumpliría 81
años el 28 de septiembre.
La recta final de esta batalla judicial comenzó en diciembre del
2012, cuando el magistrado de la Corte de Apelaciones de Santiago,
Miguel Vázquez, encausó a ocho exoficiales por ser autores y
cómplices en el asesinato del artista; uno de los primeros:
Barrientos.
Además de este, está sindicado como autor Hugo Sánchez, y como
cómplices Roberto Souper, Raúl Jofré, Edwin Dimter Bianchi, Nelson
Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf y Jorge Eduardo Smith.
El juez dictaminó la conducción del resto del grupo al Primer
Batallón de Policía Militar y el arresto internacional de Barrientos,
que hasta ahora no se hizo efectivo.
Los exmilitares residentes en Chile fueron arrestados en un
inicio, pero luego recibieron la libertad condicional en espera de
la vista oral.