Cuando viajó a Cuba por primera vez en 1960, Saúl Landau ya era
graduado de Historia y comenzaba la maestría en la Universidad de
Wisconsin-Madison, identificada entonces como una de las tres con
estudiantado más progresista en Estados Unidos. Allí proyectaba su
activismo político como editor de la publicación Studies on the
Left, de la cual había sido cofundador.
En el periodo inicial de la Revolución cubana fue el más
brillante entre los muchos jóvenes intelectuales marxistas
estadounidenses que se movilizaron para apoyar a Cuba frente a la
hostilidad de su propio gobierno e identificarse con los jóvenes
dirigentes cubanos.
Fue durante la primera y única estancia en Cuba del destacado
sociólogo estadounidense C. Wright Mills, para entrevistar al
entonces Primer Ministro Fidel Castro en 1960, que Landau conoció a
Mills, aunque ya ambos eran activos miembros del Comité de Trato
Justo para Cuba (Fair Play for Cuba o FPCC). Pronto Landau se
convirtió en el asistente de Mills, para las investigaciones y en
una de las personas que más contribuyó a la radicalización del
pensamiento de este sabio.
Landau conoció personalmente a Fidel Castro en 1968, cuando ya
había realizado un documental para la televisión pública de Estados
Unidos, titulado Report from Cuba.
Este primer contacto personal con el Jefe de la Revolución cubana
dio lugar al documental Fidel, que poco después
también exhibió la televisión pública de Estados Unidos.
Junto al fotógrafo y activista revolucionario Lee Lockwood, autor
en 1965 de un libro gráfico sobre Fidel, Saúl participó en la
fundación de un Centro en Nueva York destinado a ofrecer cultura e
información de la realidad de Cuba, tan distorsionada ya por la
propaganda de los medios corporativos de información.
Cuatro décadas después de su primer encuentro con Fidel Castro,
Saúl Landau tuvo nuevamente la oportunidad de reunirse con el Líder
revolucionario cubano en septiembre del 2009, esta vez junto con
otros destacados artistas estadounidenses: Harry Belafonte, Danny
Glover y James Early.
Con Danny Glover, Saúl visitó en varias ocasiones a Gerardo
Hernández, uno de los cinco antiterroristas cubanos prisioneros
políticos en Estados Unidos, en la cárcel de alta seguridad donde
cumple desde hace 15 años una cruel e injusta condena perpetua.
Saúl Landau fue profesor, periodista, politólogo, poeta y
cineasta. Era además, y sobre todo, por su larga historia de intenso
activismo político, un revolucionario verdadero.
Saúl Landau publicó 14 libros; produjo y dirigió más de 50 filmes
documentales y escribió una notable cantidad de vibrantes crónicas,
ensayos y otros artículos publicados en medios impresos, radiales y
digitales de Estados Unidos, América Latina y Europa, todos
incluidos en su blog.
Como activista abrazó la lucha por los derechos civiles en su
país que encabezó Martin Luther King y se identificó con la defensa
de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos y los
independentistas de Puerto Rico. Participó activamente en la condena
popular contra la guerra de agresión en Vietnam.
Con pasión defendió a la Revolución cubana durante más de 50 años
y con igual intensidad apoyó la lucha de los sandinistas en
Nicaragua y la revolución bolivariana en Venezuela. Se entregó por
entero a la solidaridad con el pueblo chileno, victorioso con
Salvador Allende y sufrido bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
Condenó abiertamente los golpes militares contra los países con
gobiernos incómodos para Washington y apoyó los movimientos de
liberación nacional de los pueblos en todo el planeta.
No ha habido en el mundo contemporáneo de Landau una injusticia
que no haya condenado ni una causa honorable que no haya merecido su
inteligente solidaridad.
Toda la obra de Saúl Landau se caracteriza por su profundidad y
por su ingeniosidad; la originalidad de sus enfoques sorprende hasta
a sus más asiduos seguidores. Eso explica que el formidable
historiador y novelista estadounidense Gore Vidal haya confesado que
"Saúl Landau es un hombre de quien me encanta robar ideas (is a
man I love to steal ideas from)".
Se fue este gran americano, ¡pero quedan sus ideas!