"La misión llegó a la conclusión de que se emplearon armas
químicas a una escala relativamente grande en el área de Guta,
Damasco, en el contexto del actual conflicto en Siria. El ataque
provocó numerosas víctimas, especialmente entre la población civil",
apunta una declaración publicada por la ONU.
"Las muestras ambientales, químicas y médicas que hemos
recopilado, evidencian claramente el empleo de misiles tierra-tierra
con gas sarín en los ataques", señala el texto.
Esta conclusión forma parte de un informe elaborado, basándose en
las inspecciones de los expertos internacionales que visitaron el
país árabe para investigar el caso.
El texto no señaló directamente a los responsables del hecho, ya
que el mandato de los funcionarios de la ONU no prevé que aborden
este asunto. Las potencias occidentales, principalmente Estados
Unidos, dan por sentado que el autor del ataque fue el gobierno
sirio, sin haber mostrado evidencia alguna hasta ahora. Mientras, el
Ejecutivo de la nación árabe responsabiliza a las milicias
terroristas que desde hace dos años asolan el país.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi
Lavrov, recomendó incrementar la presión sobre los opositores sirios
a fin de que participen en la conferencia de Ginebra 2, que
intentará buscar una solución política al conflicto. "Siempre
hablamos de persuadir a la oposición, para que participen en la
conferencia. Habrá llegado el momento de usar otro verbo, obligarles
a participar", señaló.
El secretario de Exteriores británico, William Hague, aseguró que
EE.UU., Francia y Reino Unido trabajarán "conjuntamente con Rusia
para organizar la conferencia cuanto antes".