Lecciones de batería

Michel Hernández
michelher@granma.cip.cu

Un duelo de drummers ha sido pactado para hoy a las 7:00 p.m. en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas. Al "cuadrilátero" subirán Oliver Valdés y Rodney Barreto, dos jóvenes bateristas de primera línea de la música cubana contemporánea. ¿El objetivo?: estrenar, por fin, Drums La Habana, un material coronado por una lista de títulos que hablan por sí solos: cinco nominaciones en el Festival Internacional Cubadisco y un premio en la categoría de CD-DVD.

El material fue puesto en libertad por la disquera Bis Music en el 2010, pero a sus protagonistas, sorprendentemente, no les habían abierto las puertas para presentarlo en vivo. Hasta ahora. Porque los cuatro años en que el fonograma permaneció sin exposición pública tocaron a su fin gracias a los organizadores del evento Casa Tomada, quienes cursaron una invitación a Oliver y a Rodney para defender Drums La Habana por primera vez en un concierto.

"Grabamos el disco, hubo mucho ruido, mucho interés dentro y fuera de Cuba; pero nunca se nos ofreció la posibilidad de un concierto. Solo ahora que nos ha llamado la Casa de las Américas. La espera fue larga, pero ha valido la pena", declaró Rodney al conocer la noticia de la presentación en la emblemática plaza cultural.

Dirigido por el laureado productor Enrique Carballea y Luis Najmías Jr., el CD-DVD demuestra la acelerada progresión de este dúo de músicos —graduados de percusión y alumnos del notable profesor del Instituto Superior de Arte, Roberto Concepción— que lograron crecer desde el panorama de las nuevas generaciones hasta ocupar un asiento en la primera división de los bateristas cubanos. Está vertebrado por ocho temas plenos de fuerza, energía y vitalidad, que pasan revista a la mixtura de los conceptos sonoros manejados por Oliver y Rodney y ofrecen una clase magistral sobre las cualidades que un músico debe desplegar si quiere dominar, en toda regla, el arte de la batería.

La primera revelación llega con la pieza que da nombre al albúm. En ella Oliver y Rodney renuncian a cualquier pelea de egos para poner su talento al servicio de una exuberante aventura musical que, tomando como punto de partida los múltiples recursos de improvisación que brinda la batería, realza la importancia de este instrumento en la formación de cualquier banda que se precie de serlo.

El título inicial, además, registra certeramente la personalidad del álbum, su enjundiosa estructura rítmica y la facilidad de sus protagonistas para avecinar lo clásico y lo actual en el mundo de la percusión cubana.

Lo jugoso del fonograma, pensando en los más fieles seguidores del jazz, también viene dado por la puesta en juego de temas como Esta clave (Oliver Valdés), A lot of miles (Tony Rodríguez) y Encuentro (Yusef Díaz y Harold Díaz). Este último, unido a la acertada versión de Havona, del célebre bajista estadounidense Jaco Pastorius, potencian notablemente la dimensión universal del material y contribuyen a la fuerte pegada de Rodney y Oliver a la hora de desarrollar interesantes relatos interpretativos, a partir de la incesante exploración en el legado insular y en el repertorio de los compositores foráneos que tomaron como fuente de inspiración.

 

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