Un
duelo de drummers ha sido pactado para hoy a las 7:00 p.m. en
la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas. Al "cuadrilátero"
subirán Oliver Valdés y Rodney Barreto, dos jóvenes bateristas de
primera línea de la música cubana contemporánea. ¿El objetivo?:
estrenar, por fin, Drums La Habana, un material coronado por
una lista de títulos que hablan por sí solos: cinco nominaciones en
el Festival Internacional Cubadisco y un premio en la categoría de
CD-DVD.
El material fue puesto en libertad por la disquera Bis Music en
el 2010, pero a sus protagonistas, sorprendentemente, no les habían
abierto las puertas para presentarlo en vivo. Hasta ahora. Porque
los cuatro años en que el fonograma permaneció sin exposición
pública tocaron a su fin gracias a los organizadores del evento Casa
Tomada, quienes cursaron una invitación a Oliver y a Rodney para
defender Drums La Habana por primera vez en un concierto.
"Grabamos el disco, hubo mucho ruido, mucho interés dentro y
fuera de Cuba; pero nunca se nos ofreció la posibilidad de un
concierto. Solo ahora que nos ha llamado la Casa de las Américas. La
espera fue larga, pero ha valido la pena", declaró Rodney al conocer
la noticia de la presentación en la emblemática plaza cultural.
Dirigido por el laureado productor Enrique Carballea y Luis
Najmías Jr., el CD-DVD demuestra la acelerada progresión de este dúo
de músicos —graduados de percusión y alumnos del notable profesor
del Instituto Superior de Arte, Roberto Concepción— que lograron
crecer desde el panorama de las nuevas generaciones hasta ocupar un
asiento en la primera división de los bateristas cubanos. Está
vertebrado por ocho temas plenos de fuerza, energía y vitalidad, que
pasan revista a la mixtura de los conceptos sonoros manejados por
Oliver y Rodney y ofrecen una clase magistral sobre las cualidades
que un músico debe desplegar si quiere dominar, en toda regla, el
arte de la batería.
La primera revelación llega con la pieza que da nombre al albúm.
En ella Oliver y Rodney renuncian a cualquier pelea de egos para
poner su talento al servicio de una exuberante aventura musical que,
tomando como punto de partida los múltiples recursos de
improvisación que brinda la batería, realza la importancia de este
instrumento en la formación de cualquier banda que se precie de
serlo.
El título inicial, además, registra certeramente la personalidad
del álbum, su enjundiosa estructura rítmica y la facilidad de sus
protagonistas para avecinar lo clásico y lo actual en el mundo de la
percusión cubana.
Lo jugoso del fonograma, pensando en los más fieles seguidores
del jazz, también viene dado por la puesta en juego de temas como
Esta clave (Oliver Valdés), A lot of miles (Tony
Rodríguez) y Encuentro (Yusef Díaz y Harold Díaz). Este
último, unido a la acertada versión de Havona, del célebre
bajista estadounidense Jaco Pastorius, potencian notablemente la
dimensión universal del material y contribuyen a la fuerte pegada de
Rodney y Oliver a la hora de desarrollar interesantes relatos
interpretativos, a partir de la incesante exploración en el legado
insular y en el repertorio de los compositores foráneos que tomaron
como fuente de inspiración.