La
policía mexicana utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para
dispersar este viernes a los manifestantes en la principal plaza de
Ciudad de México, arrestando a 31 personas, mientras el Gobierno
trataba de tomar el control del casco histórico de la capital tras
semanas de protestas por parte de los maestros.
La policía federal se enfrentó con algunos de los manifestantes
mientras desalojaba el Zócalo, para una celebración el sábado en la
que el presidente Enrique Peña Nieto va a encabezar su primera
ceremonia de recuerdo de los héroes de la independencia del país.
Los profesores llevaban semanas acampados en la enorme plaza en
protesta por la reforma educativa, que pretende imponer estándares
de enseñanza más duros y quitar a los maestros algunos de sus
privilegios como pasar el empleo a sus hijos.
El Ministerio del Interior dijo que ninguno de los arrestados era
profesores, pero no los identificó. Medios mexicanos dijeron que
alrededor de una docena de policías resultaron heridos leves.
La protesta es uno de los principales retos para la autoridad de
Peña Nieto, y se ha convertido en un polo de atracción para diversos
sectores de izquierdas opuestos al Gobierno.
El presidente llegó al poder en diciembre con la promesa de
recuperar la economía mediante una serie de reformas. La reforma
educativa, que tenía un amplio apoyo político, era la primera que se
iba a convertir en ley a principios de mes. (Reuters)