Era la primera vez que Bruce Springsteen visitaba Chile en sus
más de 40 años de carrera. Su concierto en el país sudamericano no
podía adquirir mayor valor simbólico: coincidía con los 40 años del
golpe militar contra el presidente constitucional Salvador Allende,
y se celebraba cuando la derecha pinochetista trata de borrar de la
historia los ríos de sangre que bañaron al pueblo chileno tras el
golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Después de tocar más de 20 canciones, el "Boss" aparcó la banda y
regresó solo al escenario para cantar Manifesto, uno de los
himnos más emblemáticos de Víctor Jara. Conocido por su habilidad
para comunicarse con el público en el idioma del país en que toca,
Springsteen interpretó el tema en español para recordar no solo a
las víctimas de la dictadura chilena, sino también a las de otras
dictaduras como la de Rafael Videla, en Argentina, que durante
varias décadas desplegaron un manto de oscuridad sobre América
Latina. "Conocimos a muchas familias de los desaparecidos. Fue un
momento que se quedó conmigo para siempre. Si eres un músico
político, Víctor Jara sigue siendo una gran expresión. Es un honor
estar aquí", dijo Springsteen, una leyenda del rock estadounidense
desde hace más de tres décadas
El compositor y guitarrista de Nueva Jersey es uno de los
artistas de gran resonancia internacional que más de una vez han
colocado el foco de atención sobre la obra y el legado de Víctor
Jara, una larga lista en la que figuran, ente otros, nombres como
Silvio Rodríguez, León Gieco, Ismael Serrano, Mercedes Sosa,
Todos tus Muertos, Pedro Aznar, Inti Illimani y Ana Belén.
En el repertorio del autor de Te recuerdo Amanda,
Manifesto ocupa un lugar bastante especial. Apareció grabada en
un disco póstumo y fue escrita por Jara en medio de los esfuerzos
del pueblo chileno para que el país no sucumbiera al paro económico
organizado por los sectores opuestos al gobierno de Allende y al
Partido de la Unidad Popular. El tema expresa muy bien su posición
ante las transformaciones sociales que promovía Allende y da algunas
pistas sobre lo que significaba para el artista la figura de un
trovador. "Mi canto es de los andamios / para alcanzar las
estrellas, que el canto tiene sentido / cuando palpita en las venas
/ del que morirá cantando / las verdades verdaderas / no las
lisonjas fugaces / ni las famas extranjeras / sino el canto de una
alondra / hasta el fondo de la tierra / Ahí donde llega todo / y
donde todo comienza / canto que ha sido valiente / siempre será
canción nueva".
Los soldados de la dictadura de Pinochet llevaron al trovador el
12 de septiembre de 1973 al Estadio Chile, bautizado después como
Estadio Víctor Jara, donde permanecían .detenidos cientos de
académicos y estudiantes que se opusieron a los golpistas. Dias
después apareció asesinado con 44 balazos en el cuerpo, según reveló
la primera autopsia.
La obra y la coherencia personal de Víctor Jara no solo quedaron
impregnadas en la memoria popular de su país, sino también en la de
cientos de músicos que han versionado sus canciones y lo recuerdan
con admiración. Como es el caso de Bruce Springsteen, uno de los
músicos de mayor impacto mundial, que dedicó su debut en Chile a la
memoria de las víctimas de la dictadura de Pinochet y al legado del
trovador, cuyas canciones se fundieron con la vida de los seres más
humildes del Chile profundo.
Familia de Víctor Jara denuncia a
su asesino que vive asilado en EE.UU.