El derroche del agua es uno de los factores que atentan contra la
disponibilidad de ese recurso, coincidieron ayer funcionarios del
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y otros
especialistas.
Al intervenir en el espacio radiotelevisivo Mesa Redonda
Informativa, Abel Salas, vicepresidente del INRH, aseguró que unido
al problema del despilfarro, los salideros constituyen otro lastre a
resolver para garantizar la estabilidad del líquido en los sectores
residencial y estatal.
El experto señaló que en la actualidad el 58 % del agua bombeada
se fuga por conductoras antiguas en mal estado y agregó que se
trabaja en la supresión de alrededor de 250 mil salideros.
Por su parte, Antonio Rodríguez, también vicetitular del INRH,
destacó que en el presente año Cuba desarrolla un plan de
inversiones que sobrepasa los 320 millones de pesos, para ejecutar
obras encaminadas al abasto y saneamiento del recurso.
Rodríguez precisó que dentro de este proceso inversionista se
trabaja en la rehabilitación de conductoras y redes hidráulicas, la
implantación de un sistema de metraje, la reparación o sustitución
de estaciones de bombeo y en un plan de mantenimiento de toda esa
infraestructura para alargar su vida útil.
En respuesta a quejas y sugerencias vertidas por la población de
disímiles localidades, el directivo aclaró que hoy esos programas se
ejecutan en La Habana, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas,
Holguín, Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y el municipio
especial de Isla de la Juventud.
En lo referido a la medición y preservación de la calidad del
agua, Jorge Mario García, director del Órgano del Consejo Nacional
de Cuencas Hidrográficas de ese instituto, dijo que existen normas
que regulan cuáles son las fuentes subterráneas o superficiales
destinadas al consumo humano.
García explicó que mediante esas reglamentaciones se evalúan
sistemáticamente las condiciones químicas, físicas y bacteriológicas
para determinar la calidad de los recursos hídricos.
Aclaró que de los 242 embalses existentes en el país, 77
constituyen fuentes de abastecimiento para la población, en los
cuales se prohíbe la actividad pesquera como una de las medidas para
evitar la contaminación de esas fuentes.