Un palacio para Encanto

Símbolo de la arquitectura colonial cubana del siglo XIX, el Palacio Iznaga, en Trinidad, está siendo convertido en hotel Cinco Estrellas del grupo Cubanacán

Juan Antonio Borrego

TRINIDAD, Sancti Spíritus.— Uno de los más seductores inmuebles de la villa trinitaria, el conocido Palacio Iznaga, símbolo de la arquitectura colonial cubana del siglo XIX, está siendo rescatado de las ruinas para bien común del patrimonio local y de la industria turística que pretende explotarlo como hotel con categoría Cinco Estrellas de la Cadena Encanto, del grupo Cubanacán.

Foto: Vicente Brito Ante el avanzado estado de deterioro de la edificación, los especialistas aconsejaron la consolidación de las estructuras en peligro.

Construida hacia 1826 por decisión expresa de su primer propietario don Pedro José Iznaga y Borrell, sobrino del Marqués de Guáimaro, y reconocida por sus valores arquitectónicos, la mansión sobresale por su elevado puntal de 14 metros de altura hasta la cumbrera, rematada en torre mirador, y su posicionamiento estratégico a un costado de la pintoresca Plaza Mayor, ubicación que le confiere un valor agregado para los miles de turistas que cada año visitan la ciudad de Trinidad.

Tras varios intentos fallidos de restauración, fuerzas de la Empresa Constructora de Obras de Arquitectura (ECOA-50), del MICONS, ejecutan en la casona necesarios trabajos de demolición, consolidación de estructuras en peligro de colapso y recuperación de valiosos elementos originales con vistas a su posterior inserción en el nuevo hotel.

Especialistas consultados aseguran que las condiciones actuales del inmueble, marcado por el abandono de los últimos tiempos, la pérdida de los pisos y las restantes transformaciones sufridas en la estructura, hacen de por sí muy compleja la inversión, valorada en unos 13 millones de pesos y pactada para 22 meses de trabajo.

Según el proyecto, el hotel contará con 42 habitaciones, 12 de ellas en la antigua casona y las 30 restantes en un edificio adyacente que armonizará con el Palacio, considerado por la estudiosa Alicia García Santana como imprescindible para comprender "los cambios operados en la casa cubana tradicional durante el siglo XIX".

De acuerdo con la experta, el Palacio Iznaga constituye uno de los primeros en utilizar el alero en gola, que se extendería luego a toda la región central durante la primera mitad de esa centuria; el hierro para la protección de ventanas y balcones, así como las persianas en abanico para proteger la galería-comedor de las altas temperaturas del trópico.

A tono con lo proyectado, el inmueble original, cuyas estructuras se respetarán al máximo, permitirá la lectura coherente del periodo histórico del que es representativo; mientras el edificio adosado se inspirará en los códigos de la casa colonial, pero sin calcos miméticos, de manera que la identidad trinitaria se advierta, incluso, en la inserción contemporánea.

 

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