KIEV.—
El presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, aseguró que en la
actual situación resulta inaceptable la idea de incrementar los
precios del consumo de gas natural porque sería dañino para el nivel
de vida de la población.
No seguiremos una política como esa al costo del empeoramiento de
los estándares de vida de nuestro pueblo, aseguró el jefe de Estado.
Yanukovich admitió la necesidad de ayuda financiera del Fondo
Monetario Internacional (FMI), sin embargo, insistió en que el
aumento de los precios para los consumidores del energético no es
tolerable.
Recordó que una medida de ese tipo se había aplicado con
anterioridad hasta una escala en que ya habían sido afectadas las
condiciones de vida de los ucranianos.
Al referirse a las condiciones de las negociaciones en curso
entre Kiev y el FMI, el mandatario estimó que el organismo
financiero internacional promotor de métodos neoliberales debía
reconsiderar sus demandas sobre el incremento de los pagos por el
consumo del gas.
Las dos partes entienden que esta exigencia debe ser reemplazada
por alguna otra, dijo. Posiblemente logremos un acuerdo. Veremos en
septiembre u octubre, pues el proceso negociador continúa, concluyó
el presidente ucraniano.
En noviembre de 2011, Kiev fue sacudido por la protesta de miles
de personas cuando el actual gobierno trató de implantar un plan de
recortes.
Miles de personas trataron de acceder a la sede del Parlamento en
rechazo a esas medidas y la policía antidisturbios acordonó los
alrededores.
Incluyó esta manifestación a simpatizantes de partidos políticos,
empresarios, veteranos del Ejército Soviético que lucharon en
Afganistán y miembros de la asociación de socorristas liquidadores
de las consecuencias del accidente de Chernobil.
Desde su llegada a la presidencia, la administración de
Yanukóvich sigue una política de reducción de los gastos públicos
con el objetivo de obtener el respaldo financiero del FMI.
Como parte de esa estrategia fue aprobada una reforma
desmochadora del sistema fiscal y de pensiones, y se redujeron
subsidios sociales que recibían colectivos como los veteranos de
Afganistán y los socorristas de Chernobil.