No una, sino dos veces en menos de una semana, deslices que no
debieron ocurrir echaron por tierra el esfuerzo que implica prestar
uno de los servicios imprescindibles de la programación televisual:
la divulgación de efemérides.
Ambas situaciones se originaron en el espacio Este día,
que se transmite al comienzo de la jornada y luego en el horario
estelar y afectaron la información visual sobre renombrados artistas
plásticos.
En ocasión de conmemorarse el aniversario luctuoso de Marcelo
Pogolotti, uno de los clásicos de la vanguardia, parte de cuya
valiosísima obra se halla accesible a todo público en la colección
permanente del Museo Nacional de Bellas Artes, a quien se mostró fue
a otro notable pintor cubano, Domingo Ravenet.
Poco después, al recordar la impronta del artista José Gómez
Fresquet (Frémez), Premio Nacional de Artes Plásticas y audaz
experimentador de la gráfica, autor de la paradigmática serigrafía
La modelo y la vietnamita, en lugar de la imagen del creador
apareció en dos ocasiones la del pintor y grabador José Omar Torres,
de sobrados méritos y aún en plena actividad.
Duelen más estas incidencias cuando se sabe cuánto hace la TV
Cubana en el campo de la promoción de los valores históricos y
culturales, para que no se pierda la memoria.
Se trata de un empeño que en los últimos tiempos se ha orientado,
incluso, al público más joven mediante un espacio entre programas
exclusivamente dedicado a ese sector, y que se ha visto reforzado
con la transmisión a escala nacional de realizaciones de los
telecentros.
De ahí la demanda de máximo rigor y exactitud, para que la hasta
ahora agradecida entrega de Este día siga adelante con su
pauta.