La revancha de Bob Dylan

Michel Hernández
michelher@granma.cip.cu

Con solo una canción Bob Dylan alcanzó la inmortalidad. Like a Rolling Stone, firmada por él en 1965, fue la llave que le abrió las puertas al cielo de la historia del rock al ser considerada como el mejor tema de todos los tiempos. Pero el mítico músico estadounidense —cuya obra ha influido notablemente en la carrera de cantautores de todo el mundo, entre ellos los cubanos Silvio Rodríguez, Santiago Feliú y Carlos Varela, por solo citar tres ejemplos cercanos—, no se detuvo a dormir en los laureles y acaba de lanzarse a saldar algunas deudas pendientes con el pasado. De ahí que 43 años después empezó a tomarse la revancha contra las lapidarias críticas que recibió en 1970 por su décimo álbum, Self portrait. Para tratar de poner las cosas en su lugar, publicó esta semana, vía Columbia Records, el disco Another Self Portrait, The Bootleg series vol.10 (1969-1971)

Bob Dylan.

El título, una especie de versión ampliada de Self portrait, es el número 35 de su trayectoria y sigue al fonograma Tempest (2012). No es que el autor de Blowing in the wind y Mr. Tambourine Man, haya salido ahora a convencer de que el disco en cuestión fue una intachable obra maestra, sino de ofrecer con este nuevo proyecto coordenadas claras y precisas de una de sus épocas más prolíficas y polémicas y, de paso, cuestionar de alguna forma la justeza de la crítica cuando lanzó los tanques sobre su décima entrega discográfica.

Para acometer la empresa editó el volumen con material inédito de sus sesiones de grabación acústicas y temas descartados de Self portrait, junto a selecciones de Nashville skyline (1968) y New morning (1970). También preparó como plato fuerte una edición de lujo que recoge el concierto del festival Isle of Wight en agosto de 1969 con The Band, en Inglaterra —adonde viajó tras rechazar la invitación a participar días antes en el padre de los festivales de rock, Woodstock 69, y cuya actuación fue una de las más sonadas del cartel, en el que estuvieron gigantes como The Who, King Crimson y Joe Cocker, entre otros.

Pero, sin duda, una de las joyas del material son dos piezas inéditas que grabó con el beatle George Harrison (Time passes slowly y Working on a guru), así como el título Pretty saro, una rareza inspirada en un tema popular inglés y conocida como la canción olvidada de Dylan, pues la había grabado nada menos que seis veces, pero nunca apareció registrada en ningún álbum.

Icono de la música popular de las últimas cinco décadas, Dylan —cuya trascendencia quedó muy bien reflejada en el documental No Direction Home, de Martin Scorsese—, grabó Self portrait en marzo de 1970. Lo publicó con el propósito de ensanchar los horizontes de su carrera y, sobre todo, para que la crítica y sus seguidores dejaran de verlo solamente como un símbolo del movimiento hippie, de las protestas contra la guerra de Vietnam y de los ideales de la contracultura. Pero aquel inesperado y controvertido giro no impidió que su obra quedara impresa en los libros como referencia obligada de las luchas sociales durante la convulsa década del 60 y de los principios políticos y espirituales que animaron a la generación del flower power. En el álbum original se muestra a un Dylan que indaga en las raíces del folk clásico; enfrenta, entre otros, temas de sus contemporáneos como Annie’s gonna sing her song, de Tom Paxton, y Thirsty boots, de Eric Andersen, y parece entregado a un viaje hacia sí mismo en busca de dar a luz a un nuevo Dylan.

Lo cierto es que después de cuatro décadas, el músico de 73 años regresa dispuesto a demostrar que en aquel momento no estaba sufriendo un coma creativo. Y al parecer, también, con la publicación del nuevo recopilatorio, firmó la paz con el cronista de rock Greil Marcus, quien fue el primero en disparar contra Self portrait desde las páginas de la famosa revista Rolling Stone, y que ahora, 43 años después, no reparó en escribir las notas de esta edición especial. En cualquier caso, a estas alturas del juego, Bob Dylan ya es una leyenda viva de la música popular de todos los tiempos. Y, por supuesto, no necesita nada para probarlo, aunque, de vez en cuando, se tome sus revanchas.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir

 

 

ecoestadistica.com