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Expedición a campo traviesa
En el municipio espirituano de Taguasco un
proyecto de atención a los lugares más intrincados ofrece mejores
hábitos de salud, recreación sana y propuestas culturales autóctonas
Juan Antonio Borrego
TAGUASCO, Sancti Spíritus.— Aunque todavía no tiene patente, ni
código de barras, ni siquiera nombre oficial, el proyecto de
atención integral a los asentamientos de más difícil acceso en el
municipio de Taguasco puede ser exportado de inmediato a cualquier
territorio que pretenda romper esquemas en un asunto tan
controvertido como el trabajo comunitario.
El
proyecto asegura que varios servicios de salud lleguen
sistemáticamente a las comunidades más intrincadas.
Sus promotores en el gobierno municipal dan por sentado que sin
haber recibido instrucciones del nivel central, ni presupuestos
adicionales, en poco más de dos años la experiencia ha fraguado con
notable grado de aceptación en decenas de bateyes y caseríos
campesinos, diseminados por una geografía donde también predominan
la falta de transporte, los caminos en mal estado y la carencia de
otros servicios básicos.
Dos camiones y una guagua hacen el milagro de llevar la ciudad al
campo en una suerte de expedición sui géneris que se produce
una vez al mes —"llueva, truene o relampaguée", aclaran los
responsables—, y abarca atención médica especializada, gastronomía,
servicios del hogar, ventas comerciales y propuestas culturales y
deportivas, entre otras.
Cultura
participa de manera habitual en los llamados planes asistenciales.
Convencido de que en Taguasco tampoco han descubierto las
bondades de El Dorado para la atención a las comunidades, Javier
Brito Pérez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular,
reconoce también los tropiezos cotidianos del proyecto y las deudas
que todavía subyacen a pesar de mantener bien engrasado un sistema
donde lo mismo cuentan las empresas del territorio que las
cooperativas agropecuarias y los consejos populares.
"El mecanismo resulta doblemente útil —dice el presidente—, de
una parte, con el acercamiento y la movilización de los servicios,
se solucionan problemas y necesidades concretas en las comunidades;
de otra, con la participación de los cuadros principales del
territorio, se establece un vínculo de trabajo que también repercute
a favor de los poblados".
UNA AVENTURA CON "TODO INCLUIDO"
Gastronómicos encorbatados y especialistas médicos con la bata
hasta la rodilla se han descubierto más de una vez rompiendo fango
lo mismo en Los Tramojos que en Tres Guanos, Carrabayaná, Gómez
Toro, Los Charcazos, Francisco Cabrera o en cualesquiera de las
decenas de comunidades campesinas de la jurisdicción taguasquense.
Las
opciones deportivas pueden materializarse hasta en el mismo camino.
Aunque la verdadera historia de los llamados planes asistenciales
en el municipio aún está por escribirse, se sabe que la gente de la
gastronomía puede armar su quiosco y comenzar a vender arroz frito a
la hora de haber llegado al lugar; que los "culturosos" preparan una
feria hasta encima de una piedra y que la gente del INDER no
necesita de pistas sintéticas para poner a saltar o halar una soga a
los guajiros de por acá.
La jornada, sin embargo, no es solo de fiesta y pachanga: la
presencia del personal médico asegura consultas de optometría,
estomatología y obstetricia; Servicios se ocupa en la reparación de
electrodomésticos; las autoridades municipales revisan los llamados
casos críticos y la Policía también hace lo suyo por si alguien
pretende aguar la celebración.
"El plan no llega por sorpresa, se conoce con antelación, existe
un cronograma aprobado y eso permite que se preparen tanto los
actores de la comunidad sede como las empresas que participan en
él", explica Javier Brito.
ENTRE VUELTA Y VUELTA
Más de 30 ediciones han sido celebradas desde mediados del 2011 a
la fecha, un saldo que los lugareños aplauden, pero le objetan los
largos periodos de espera que han de mediar entre una vuelta y la
otra. "Si aunque sea nos tocara tres veces al año fuera mucho
mejor", se lamenta monte adentro Juana María Acosta.
Para no reducir la atención comunitaria a la realización de los
planes asistenciales, que obviamente por razones materiales no
pueden cubrir todas las expectativas del vecindario, el gobierno ha
ideado un sistema de trabajo que incluye recorridos a los bateyes y
asentamientos rurales todos los martes, de donde los principales
dirigentes del municipio regresan con un inventario de las
necesidades más apremiantes.
Pero el objetivo no es solo "descubrir el problema", sino ayudar
a resolverlo y, sobre todo, convocar a la comunidad y hacerla
partícipe de la solución, una estrategia que ha permitido crear
alianzas y, más que ello, remediar males comunes en toda la comarca,
según hacen constar las autoridades locales.
En la CPA Desembarco del Granma, enclavada en el Consejo Popular
La Yamagua, por ejemplo, los propios albañiles de la cooperativa con
los recursos que aseguró el municipio, transfiguraron la escuela
primaria, el consultorio médico y la tienda de víveres, que hasta no
hace mucho exhibían un deterioro avanzado.
"Cuando sacamos la carpintería vieja y la tienda se quedó sin
puertas, la gente montó guardia durante varias noches para cuidar lo
suyo", recuerda Reemberto Clavero, delegado por 17 años en la
circunscripción campesina.
MANGO VERDE: UN PROYECTO MADURO
Desde que en el año 2006 un grupo de soñadores apostó por el buen
gusto y el rescate de las tradiciones musicales campesinas como
manera efectiva de espantar la modorra, en la comunidad de Francisco
Cabrera no han parado de aplaudir al proyecto sociocultural Mango
Verde.
Profesores de la zona, campesinos enamorados del arte y la mano
sabia del maestro y escritor Jesús Núñez Pérez, han hecho madurar en
poco tiempo un proyecto que incluye peñas para niños, jóvenes y
ancianos, cine-debates y descargas a favor de la parranda, todo
nacido del ingenio y la economía de sus integrantes.
Mango Verde al parecer heredó su nombre del cercano Mangos de
Ciego Potrero, donde —según los historiadores— acamparon Maceo y
Gómez en tránsito hacia Occidente, fue abanderado el naciente
Ejército Libertador y ascendido a General el luchador criollo
Serafín Sánchez Valdivia; y quizás del raro deleite de masticar la
fruta cuando todavía no ha alcanzado la madurez suficiente para ser
consumida, un gusto arraigado en esta sitiería y un poco más allá.
Lo mismo desde un círculo social, el portal de una escuela o el
fondo de una casa de tabaco, la aureola de Mango Verde
afortunadamente viene esparciéndose para bien del municipio, e
incluso, proyectos más jóvenes ya consiguen con creces el
reconocimiento popular en lo que constituye sin dudas una fórmula
que, como advierten sus fundadores, sirve para recrearse, pero en
Taguasco también ha ayudado a sanar. |