Mientras
el mundo discute cómo evitar más muertes de civiles en Siria, la
UNESCO ha advertido de que su rica herencia cultural estaba siendo
destruida en un conflicto que ya está en su tercer año.
Los enfrentamientos han dañado lugares históricos y edificios en
todo el país, desde la mezquita de los Omeyas de Alepo al castillo
Crac de los Caballeros que data de las cruzadas del siglo XIII.
Pero el daño más irreversible llega del saqueo de artefactos de
lugares arqueológicos para su exportación, dijo el asistente del
director general del organismo cultural de la ONU, Francesco
Bandarin.
"Lo tuvimos en Iraq, lo tuvimos en Afganistán, en Libia, en Mali",
dijo Bandarin. "Es un producto típico de la guerra.
Desafortunadamente es muy difícil de detener".
Bandas armadas y organizadas, a veces formadas por cientos de
hombres que amenazan a residentes locales con represalias, se
aprovechan de la falta de seguridad en muchas excavaciones
arqueológicas.
Una comparación de imágenes de satélite antes de la crisis y hoy
en Apamea, conocida por sus extensas ruinas helenísticas, muestra la
escala del saqueo y la destrucción, dijo la UNESCO.
En Beirut se han identificado objetos preciosos a la venta y la
agencia policial internacional Interpol ha confiscado 18 mosaicos
sirios y otros 73 objetos en la frontera libanesa, dijo la agencia.
Ha apelado a los países vecinos para controlar mejor sus fronteras
contra el tráfico de arte.
La advertencia de la UNESCO se produce mientas Occidente estudia
si lanzar un ataque militar contra Siria en respuesta a un presunto
ataque con armas químicas la semana pasada en el que murieron
cientos de personas.