Jeff
Bezos, el rey del libro electrónico, compró el The Washington Post
por una cifra que podría considerarse una ganga y fue la noticia de
la semana. ¿Por qué lo hizo y qué implica para el futuro incierto de
los diarios en formato de papel?
Nadie sabe aún como interpretar la compra del The Washington
Post, el lunes pasado, por Jeff Bezos. El Post, fundado en 1877, es
uno de los diarios más influyentes de los Estados Unidos, junto al
The Wall Street Journal y el The New York Times. Aparte de ser el
primer matutino que leen todos los políticos de la ciudad más
poderosa del mundo, es famoso internacionalmente por su cobertura
del escándalo de Watergate durante el gobierno de Richard Nixon, lo
cual resultó en la renuncia del presidente (la primera y única vez
que ocurrió en la historia del país).
Jeff Bezos, sabemos todos, es el fundador, dueño y CEO de
Amazon.com y uno de los hombres más ricos del planeta. Tiene 49 años
de edad. Además de revolucionar el negocio del comercio electrónico
(y perjudicar, en consecuencia, gravemente la tradicional venta por
al menor en todos los rubros comerciales), ha sido el líder de la
revolución del e-book, tanto desde el lado comercial como
desde el elegante y útil dispositivo que su empresa diseñó para
comprar, almacenar y leer libros electrónicos: el Kindle (que
perjudicó, a su vez, gravemente la industria editorial tradicional y
la de las librerías).
El diario le costó a Bezos 250 millones de dólares, un 1 % de su
fortuna personal, según la revista Forbes, y lo pagó en efectivo.
Como usted o yo compraríamos una tostadora en un supermercado, sin
cuotas.
Tal vez lo más sorprendente de todo este asunto es el módico
precio que se pagó por el diario. Para Bezos es una inversión de
riesgo cero, en cuanto a lo financiero. Repetimos: representa un 1 %
de su banca. Hay decenas de equipos de fútbol que valen mucho más
que eso. Solamente el contrato de rescisión de Lionel Messi del
Fútbol Club Barcelona es de 250 000 euros, 33 % más de lo que le
costó el The Washington Post a Bezos.
Con el The Washington Post en su poder, Bezos no solo se ha
comprado un diario. Se ha comprado un lugar en Washington. Se ha
comprado, también, la agenda más impresionante que existe en el
planeta. Y un medio en el cual, seguramente, iniciará una serie de
experimentos desde lo tecnológico hasta lo comercial y periodístico
que pueden marcar un hito en el cambio definitivo, tan prometido, de
los diarios del formato papel al digital.
En una escueta carta a los empleados del Post publicada el 5 de
agosto, Bezos aseguró que no iba a cambiar la política editorial del
periódico ni sus valores centrales. También afirmó que no estaría
dirigiendo el diario en sus operaciones día a día, sino que iba a
seguir en el otro Washington con su trabajo que ama.
La línea más potente de esa carta de un solo párrafo dice:
"El diario seguirá debiéndose a sus lectores y no a los intereses
privados de los dueños. Seguiremos persiguiendo la verdad, sea donde
sea que nos lleve, y trabajaremos duro para no cometer errores.
Cuando los cometamos, los admitiremos rápida y completamente".
Bezos es uno de los hombres de negocios más astutos de su
generación. Vio oportunidades que hoy parecen obvias pero que en su
momento parecían recetas de fracaso. Si hay algo seguro es que no
compró el Post para ganar dinero. Por lo menos en el formato en el
cual está hoy.
Hace tiempo que el negocio de los diarios en papel no rinde.
Según una nota en Businessweek, el The Washington Post ha perdido un
44 % de ganancias en los últimos seis años. Donald Graham, el
encargado del diario familiar, dijo, explicando su venta, que no
podía seguir perdiendo el dinero de sus accionistas.
Aunque algunos especulan que esta compra de Bezos es para
aumentar su influencia política en Washington y así favorecer su
propia empresa, hay otros que enfatizan que Bezos siempre ha tenido
una veneración por la palabra escrita y por los diarios.
Hoy mismo, el sitio Nieman Journalism Lab publicó una extensa
nota con decenas de links vinculada al debate sobre cuál fue
la motivación de Bezos en su compra. Este sitio, especializado en el
periodismo, resalta por la mera proliferación de ideas
contradictorias que se han publicado en diversos periódicos
estadounidenses, lo que afirmamos al principio de esta nota: no se
sabe por qué lo hizo y nadie sabe lo que va a pasar.
(*) Periodista. En Bitácora, de Uruguay.